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Ya en el Museo del Indio Americano y durante la revisión de las piezas de la colección de Harrington, Torres Etayo, advierte la presencia de un petroglifo elaborado sobre una estalagmita, que él no recordaba que estuviera identificado como una pieza del arte rupestre cubano, por lo que inmediatamente le realiza varias fotografías, copia los datos de registro y la ficha de catalogo de la pieza, para luego en la escueta revisión de la papelería de Harrington, intentar esclarecer algún dato de la pieza y más tarde proceder a revisar la obra “Cuba Before Colombus” tanto en su versión original de 1921, como en la versión cubana publicada en 1935, por la Colección de libros cubanos, Cultural S.A., bajo la dirección del sabio cubano Don Fernando Ortiz. Diferentes razones motivaron la demora de la revisión de estos últimos documentos, la cual no se realiza hasta finales de Junio, momento en que se comprueba que el petroglifo en cuestión es un nuevo reporte para la rupestrología cubana, pues el arqueólogo norteamericano Mark R. Harrington nunca lo dio a conocer a la ciencia, ni en su libro de 1921, ni en su artículo “El ídolo de la cueva”, publicado en 1951 en la revista Nature History, en su volumen 60. Al decir de Daniel Torres “Tal vez en sus diarios de campo esté la referencia al nuevo petroglifo, pero no alcanzó el tiempo para leerlo todo” (Torres com. pers. 23 de junio de 2012). Con estos elementos, es que el colega Daniel Torres nos llama y nos pone al tanto de su hallazgo y nos entrega la información que sobre dicho petroglifo había podido reunir, parte de la cual exponemos a continuación. El petroglifo de los Cayucos. Al parecer en el primer viaje de Harrington a Cuba (1915), y en su recorrido por la Punta de Maisí, éste visita el área conocida toponímicamente como Los Cayucos, territorio que se encuentra al suroeste de la comunidad rural de Maisí, y al nornoreste de la región de Patana Abajo, entre la primera y la segunda terraza, a una altitud de entre 30.0 y 60.0 m, snmn donde en una de las tantas cavidades del área, a la que denominó Cueva Los Cayucos, ubicada muy probablemente al borde del farallón de algunas de las terrazas marinas emergidas de la región, el explorador norteamericano encuentra tallado en el lateral de una de las estalagmitas de dicha cavidad, un petroglifo que al parecer representa un rostro antropomorfo, de 7.0 cm de ancho por 18.0 cm de alto (Fig. 2).Hoy sabemos que al ser encontrado el ídolo de la Patana y comunicado el hallazgo al entonces director de la Heyes Foundations, el Dr. Heyes, éste le respondería a Harrington un escueto y claro cable donde decía: “Obtenga ese Ídolo” (Harrington, 1921: 210). Por lo que nosotros consideramos que es extremadamente probable que el hallazgo aquí reportado se realizara con posterioridad al de la Caverna de la Patana, pues los cortes que presenta la estalagmita donde se realizó este nuevo petroglifo, son similares a los ejecutados para cortar en cinco fragmentos el ídolo de la Patana, pero al parecer para esta nueva extracción nunca se pidió permiso ni comentarios al Dr, Heyes, por lo que razonamos que la decisión de cortarlo y extraerlo de Cuba fue del propio Mark R. Harrington, al amparo de la orden recibida inicialmente para el de la Patana.
Claro está, que la anterior consideración es una
inferencia nuestra, pues ni la comprobación de esta, ni la localización exacta
de la cueva donde se realizó el hallazgo, serán posibles sin futuros estudios
de la papelería de campo original de Mark Raimond Harrington en Cuba, los
cuales continúan bajo la custodia del Museo del Indio Americano del Instituto
Smithsonian, pues hasta hoy el único elemento esclarecedor al respecto lo
constituye la tarjeta de registro de la pieza (4-6913) en la cual se puede
leer:
“Side of stalagmite which has been carved in relief to
represent human head. Otra interrogante sin explicación en relación con este petroglifo, es la de no conocer qué razones motivaron a Harrington para no dar a conocer este hallazgo, en ninguna de sus obras publicadas. Finalmente, es necesario decir que este reporte representa la estación número 59 para el arte rupestre de la provincia de Guantánamo, la cual es la segunda provincia del país por el número de sitios reportados para el arte rupestre, pues hasta hoy la primacía la sigue teniendo el territorio de la provincia de Matanzas, con 83 sitios. Así mismo este hallazgo representa el reporte de estación 288 para el arte rupestre cubano.
¿Preguntas, comentarios? escriba a: rupestreweb@yahoogroups.com Cómo citar este artículo: Gutiérrez
Calvache, Divaldo A. Un premio que complace sueños y descubre petroglifos. 2013 |