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Conservación Diversos factores han dañado los paneles de pinturas tales como la humedad de la zona, la erosión del viento, precipitaciones pluviales, exposición solar, crecimiento de musgo, líquenes y escurrimientos de sustancias calcáreas producidas por la degradación del soporte rocoso que, en muchos casos, ha ocasionado la perdida de la capa pictórica, exfoliaciones de la pátina y agrietamientos de la roca. Las alteraciones de origen antrópico son recientes, y de alta incidencia, ya que han colocado en el 90% de los paneles con arte rupestre, un código compuesto por letras y números y pintado con esmalte sintético, realizado claramente en forma errónea- por la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión de Pasco (Amaro Fernández , Máximo Roque y Dalia Roque, comunicación personal 2004) . Tipos De Representaciones Las Representaciones geométricas Se tratan de arcos, círculos con apéndices, círculos con puntos, curvas, puntos, líneas con apéndices, espirales simples y dobles, rectángulos con apéndices, rectángulos tabicados, rectángulos con diseño interior y corrales. Los motivos recurrentes son los círculos con apéndices lineales o curvos en colores rojo y amarillo. Los corrales se componen de líneas que pueden ser cerradas o abiertas, con múltiples apéndices transversales circunscritos a su perímetro, en algunos casos presentan diseños circulares elaborados en sus extremos. Siempre están encerrando camélidos y en algunos casos incluyen antropomorfos en su interior. Se presentan en color amarillo, blanco y negro.
Las representaciones antropomorfas Las representaciones antropomorfas son de pequeñas dimensiones y escasas. Se presentan en colores rojo, negro y blanco. Los diseños en rojo siempre aparecen aislados representado la silueta humana completa (Foto 4), aunque los motivos más estilizados presentan la cabeza y el cuerpo separados, y se caracterizan por presentar ojos y boca, siendo frecuente que presenten uno o varios apéndices que se circunscriben al perímetro del rostro (Foto 5). Los diseños antropomorfos elaborados en negro y blanco aparecen junto a corrales y camélidos, presentándose como siluetas de cuerpos completos.
Foto 4: Antropomorfo de silueta completa en el alero rocoso Azulmina I.
Foto 5: Antropomorfo estilizado en el Panel Chaquicocha IV. Las Representaciones zoomorfas Las especies animales plasmadas son diversas, predominando ampliamente los animales que tuvieron importancia económica como los camélidos, y otros mamíferos de origen local como venados y vizcachas. También se hallan representaciones en menor porcentaje de reptiles, arácnidos e insectos pertenecientes al entorno geográfico de Huayllay. Además se halla en este espacio altoandino- figuras de fauna foránea como una gran imagen de un otorongo (Phantera onca), animal de habito carnívoro procedente de ambientes amazónicos, pintado en el Alero rocoso Paria II (Foto 13).
Foto 6. Un cérvido, una lagartija y un diseño geométrico en el alero rocoso Chaquicocha III.
Grafico 1. Diseños de arácnidos e insectos en el Abrigo rocoso Chaquicocha IV.
Las Representaciones de camélidos Los camélidos constituyen el 66% de los motivos rupestres prehispánicos del Santuario Nacional de Huayllay, observándose en todos los paneles registrados. Estas representaciones se distribuyen en paredes de cuevas, aleros, abrigos y paredones expuestos al aire libre, y, en su mayoría, están pintadas de diversas tonalidades de rojo y alcanzan grandes proporciones. Los diseños de camélidos se han clasificado en tres estilos: el naturalista, donde las representaciones de los cuerpos de los animales guardan similitudes en forma y proporción con sus referentes actuales; el seminaturalista, donde la representación enfatiza en el tamaño del vientre, el cual se muestra ensanchado dando la impresión de robustez o de gestación, dejando en segundo plano, o en menor importancia, las cabezas, cuellos, patas y cola; y finalmente, el representaciones estilizadas, generalmente presentando cuerpos elípticos alargados y anchos, muy esquemáticos. Los dos primeros estilos comparten dos variaciones de acuerdo a la presentación del cuerpo: completamente pintado o silueta.
Foto 7. Representación Estilizada de camélido en el techo del Abrigo Chaquicocha III Las implicancias cronológicas de esta segregación (de momentos tempranos a tardios) son expuestas en el siguiente cuadro:
La gran mayoría de las representaciones suelen mostrar a los camélidos en grupos de más de cinco individuos, en actitud de correr, siempre vistos de perfil. Las asociaciones de camélidos con otros motivos (geométricos o antropomorfos) son escasas, y si se presentan, los camélidos son de menores dimensiones (entre 4 y 11 centímetros) y constituyen complejas escenas pintadas en colores negro, blanco, amarillo o crema, donde se plasman camélidos, corrales y ocasionalmente hombres (Fotos 17, 18 y 19). Los camélidos de grandes proporciones son sólo rojos y generalmente abundan en paneles de exposición al aire libre, pero no han sido exclusivamente pintados en ellos, pues muy pocos se hallan en cuevas, con la característica que los grandes camélidos pueden ser vistos desde el exterior de estas. Camélidos de tamaños muy pequeños son, generalmente, encontrados en cuevas, y casi siempre tienen escenas asociadas a corrales y antropomorfos, a la vez, que son estos espacios los que presentan mayor concentración de diseños y colores. Cabe señalar que este análisis no pretende hacer una caracterización de las especies de camélidos pintadas en Huayllay. Aunque sería ventajoso conocer el origen silvestre o doméstico de los camélidos plasmados, ya que nos permitiría inferir el contexto económico en que se realizaron las pinturas -mientras grupos de cazadores sólo pudieron pintar guanacos y vicuñas, los pastores y/o ganadores incluirían además en sus motivos los camélidos domésticos (llamas y alpacas)- e incluso podríamos establecer una cronología relativa mucho más afinada de los estilos y yacimientos, lo cierto es, que es casi imposible hacer identificaciones taxonómicas en una representación que tiene mucho o todo de subjetivo y mas aun que no presentan rasgos diagnósticos. Sólo podemos indicar que ambos grupos, cazadores y pastores, comparten la misma preocupación por el beneficio y aumento de los camélidos, que trae consigo alimento, beneficio y seguridad para la población, especialmente aquellas emplazadas en zonas altoandinos, considerando los recursos limitados que brindan las grandes alturas. Los yacimientos de Huayllay Complejo Chaquicocha Este complejo está formado por 4 yacimientos que se localizan en abrigos rocosos y paredones expuestos al aire libre de farallones ubicados entre los 4,109 y 4,172 msnm. Agrupa a los paneles de Uquruyoc y Chaquicocha I, II, II y IV. Uquruyoc Es un farallón rocoso ubicado en faldas medias del Cerro Calvario, a 4,109 msnm, frente al río Ricrao y una explanada con riachuelos dispersos cerca al antiguo camino de Herradura que se dirige hacia Canta, próximo a la Laguna Chaquicocha. Este farallón exhibe en su parte baja un panel expuesto al aire libre, de 10.14 metros de largo por 2.35 metros de alto. Se compone de 25 camélidos dispersos, representados de formas naturalistas, seminaturalistas y figurativas que han sido pintados en diferentes momentos en tonos rojos oscuros y claros (Foto 8). Muchos de los diseños han perdido parte de la capa pictórica debido a los procesos de exudación del soporte rocoso, pero aún así se puede reconocer las formas de los animales. Los cuerpos son cuadrúpedos y se presentan de perfil, orientados hacia la derecha, con las patas flexionadas dando la impresión que están corriendo. En diversos momentos se han agregado nuevos camélidos al panel, también en diversas ocasiones varios de los diseños han sido retocados y repintados y, en un caso, se cambió la dirección del cuerpo del animal pues de un estilo naturalista rojo ocre que estaba orientado hacia la izquierda, se pintó sobre los mismos trazos un camélido de estilo figurativo rojo claro orientado hacia la derecha. Las dimensiones de los camélidos varían, el más grande llega a medir 1.49 metros de largo por 1.08 metros de alto, mientras el más pequeño alcanza 16 cm de largo por 31 cm de alto.
Foto 8. Gran Panel de Uquruyoc, dentro del Complejo Chaquicocha Chaquicocha I Este panel se ubica en la parte inferior de un farallón de naturaleza volcánica, donde se han representado cuerpos de camélidos con vientres pronunciadamente anchos y cuerpos completamente pintados. Las dimensiones fluctúan entre 1.30 metros de largo por 1.60 metros de alto para el camélido más grande y 0.30 metros de largo por 0.50 metros de alto para el motivo más pequeño (Foto 9). Las representaciones son naturalistas y semi naturalistas, de perfil y el cuerpo orientado hacia la derecha. Este panel se caracteriza por presentar agrupamientos de camélidos en pareja, uno encima del otro, dando la impresión de apareamiento entre los animales. Se observan dos tonalidades de rojo usadas: rojo ocre y rojo claro. Estas tonalidades corresponden a momentos distintos ya que la pintura rojo claro superpone al rojo ocre que representa a los grandes camélidos.
Foto 9. Panel Chaquicocha I Chaquicocha II Es la pictografía más grande del Complejo Chaquicocha, mide aproximadamente 2.30 metros de largo por 2.00 metros de alto (Foto 10). Se trata del cuerpo completo de perfil de un camélido bípedo, pintado en rojo claro. Presenta cuello corto y delgado, cabeza pequeña con hocico y una oreja, patas poco pronunciadas y ausencia de cola. Esta representación ocupa todo el soporte disponible y posible de pintar del farallón rocoso. Frente a este diseño se observa un discurrimiento de aguas libres. La pictografía ha sido ligeramente dañada por la exfoliación de la patina rocosa y la presencia de líquenes.
Foto 10. Panel Chaquicocha II Complejo Vicuñapintasha El Complejo Vicuñapintasha, abarca ambos márgenes de la Quebrada Vicuñapintasha, ubicada a 4193 msnm. Forma parte del circuito turístico Nº 2 del Santuario Nacional de Huayllay. Este complejo está formado por 8 paneles que se distribuyen entre aleros rocosos, cuevas, abrigos y rocas aisladas con representaciones geométricas y zoomorfas, en donde abundan los camélidos de grandes tamaños. Destacan los siguientes paneles: Vicuñapintasha I El panel Vicuñapintasha I es un paredón al aire libre de una gran roca, ubicada en la margen izquierda de la Quebrada Vicuñapintasha, se enmarca dentro de un área pedregosa, junto a una explanada con discurrimientos de aguas libres y al camino de herradura que se dirige hacia el poblado de Canchaducho. El panel presenta tres camélidos de grandes proporciones, de perfil y pintados de rojo claro (Foto11). El estilo es naturalista, dos muestran cuerpos completamente pintados, mientras el más grande de ellos exhibe la silueta del cuerpo que incluye líneas verticales en su interior, sus proporciones alcanzan los 2.65 m. de largo por 2.15 m. de alto siendo el camélido más grande hasta ahora registrado para los Andes Centrales. Los cuerpos de este panel se posicionan en tamaños ascendentes de izquierda a derecha, posiblemente reflejando las distintas etapas del desarrollo del animal: tierno, joven, adulto.(5)
Foto 11. Grandes camélidos del Panel Vicuñapintasha I. Vicuñapintasha IV Vicuñapintasha IV es una pequeña cueva ubicada en la margen derecha de la Quebrada Vicuñapintasha. Al interior de esta concavidad se ubica un panel de 7.60 m. de largo por 2.00 m. de alto que puede ser observado completamente desde el exterior de la cueva. En este figuran representaciones de camélidos de colores rojo ocre y algunos motivos geométricos. El más representativo de los diseños está constituido por un camélido de grandes proporciones, cuyas dimensiones alcanzan los 2.20 metros de largo por 1.40 metros de alto, presentándose de perfil y con las patas flexionadas, dando la impresión que está en movimiento (Foto12).
Foto 12. Camélido de estilo naturalista pintado en la Cueva Vicuñapintasha IV. Complejo Paria Este complejo se compone de una cueva y un alero rocoso con pictografías, a 4281 msnm, en un área extremadamente rocosa, rodeada de ichu y suelos húmedos. Paria I Esta cueva presenta un panel de 9.00 metros de largo por 2.10 metros de alto, donde se observan múltiples pictografías elaboradas en colores rojo, negro, blanco, amarillo y crema. En ella se observan diversas representaciones de camélidos. Los grandes camélidos se presentan en estilos naturalistas, aislados y pintados en rojo ocre. Los camélidos más pequeños se presentan en escenas que incluyen corrales. Los más pequeños son blancos, y presentan estilos figurativos, mientras que los camélidos pintados en color negro también son pequeños pero se presentan en estilos naturalistas y cuerpos completamente pintados. Paria II Este panel se ubica en un alero rocoso, a escasos 30 metros de la cueva Paria I, desde donde se puede observar los diseños pintados al interior de la cueva. Este alero contiene representaciones de mamíferos, entre los que cuentan representaciones pequeñas y medianas de camélidos en color rojo claro (entre 10 y 37 cm de largo), los que se ubican en la parte inferior de dicha roca, e inmediatamente en su parte superior se encuentra un felino de grandes proporciones (Foto 13). Este felino mide 2.19 metros de largo por 0.89 metros de alto, presenta un estilo naturalista, pintado en rojo ocre. Se presume de la especie Panthera onca, conocido como jaguar, otorongo o uturuncu, debido a las características manchas que presenta a lo largo del lomo, similar a los anillos o "rosetas" que presenta el felino amazónico, siendo así el único carnívoro y la única especie de selva húmeda representada en las punas de Huayllay(6).
Foto 13. Imagen de Otorongo sobre el alero rocoso Paria II. Gaya Este Alero rocoso se ubica en las faldas del Cerro Gayarangra, frente a la laguna Gayacocha, dentro de la Cooperativa Huayllay, a 4400 msnm. Este alero alberga un panel de 4.60 metros de largo por 3.15 metros de alto, junto a una estructura funeraria de planta cuadrangular con esquina curva, que muestra en superficie algunos huesos humanos dispersos. Este panel presenta dos momentos prehispánicos, difíciles de cronologizar debido a que no hay superposición de los diseños, pero se distinguen dos momentos a partir del estilo y el uso diferenciado de las tonalidades de rojo. Entre los motivos zoomorfos destacan los camélidos de estilo naturalista pintados de color rojo ocre, mientras los camélidos de estilo figurativo están pintados en rojo claro, siendo el más grande de 1.94 metros de largo por 1.02 metros de alto. En las proximidades de este yacimiento se ubican otros pequeños abrigos que no presentan representaciones rupestres, pero se observan escasos y dispersos huesos de camélidos en superficie, muy bien conservados, sin huellas de corte, quema y/o fractura que permitan sugerir situaciones de consumo humano de tipo domestico. Complejo El Diezmo Este Complejo se ubica en la Cooperativa de Pari, al norte del Santuario de Huayllay, a 4,095 msnm, y próximo a cursos de aguas libres y zonas pantanosas. Varios son los paneles que lo componen, muchos de los cuales muestran múltiples manchas como restos de pinturas que no se conservaron debido a la severidad climática de la zona. Uno de los diseños más destacables y mejor conservado se encuentran en un panel rocoso de 5.90 metros de largo x 5.00 metros de alto, que muestra varios mom entos de ejecución y de reutilización no sólo del panel sino también del diseño. Este panel muestra a dos camélidos de grandes proporciones (el mas grande de ellos mide 2.14 metros de largo por 1.88 metros de alto), pintados en estilo naturalista con rojo oscuro, uno encina de otro, el de abajo dirigido hacia la izquierda, y el de arriba dirigido hacia la derecha, siendo este ultimo modificado posteriormente ya que se le agregaron líneas verticales de color rojo claro al interior del cuerpo, una expresión que aparece con los camélidos de estilo figurativo. Estos motivos hacen recordar a las illas utilizadas en los ritos propiciatorios ganaderos (Foto 14).
Foto 14. Panel con camélidos, Complejo El Diezmo. Complejo Azoguemina (o Azulmina) Este complejo esta conformado por tres paneles que se ubican en aleros rocosos y una cueva situados entre 4,195 y 4,223 msnm. Próximo a ellos, a escasos 200 metros, se halla una cantera de azogue que aflora en superficie, la que pudo haber brindado la materia prima necesaria en la elaboración de los pigmentos.
Azoguemina I Este alero presenta un panel de 12 metros de largo por 2.5 metros de alto. Está compuesto por diversos diseños geométricos, zoomorfos y antropomorfos de épocas prehispánicas y colonial, abundando estas ultimas, mientras los motivos prehispánicos se presentan escasos, pequeños y se ubican en la parte inferior del panel. Aquí destacan los camélidos entre 27 y 64 cm de largo, pintados en color rojo claro, de estilos naturalistas y figurativos, los cuales han sido agrupados posteriormente por un corral blanco de 1.06 metros de longitud. Azoguemina II Este alero rocoso tiene un panel de 5.10 metros de largo por 2.40 metros de alto. Se muestran tres camélidos dirigidos hacia la derecha, dos medianos de estilos naturalistas y figurativos, y un camélido grande de 1.85 metros de largo por 1.36 metros de alto, pintado en estilo naturalista con color rojo claro, el cuerpo está completamente pintado, presentando posición de caminata y un vientre ensanchado que muestra estado de preñez (Foto 16).
Foto 16. Camélidos de estilos naturalistas y figurativos en el Panel Azoguemina II. Azoguemina III Esta cueva tiene una cavidad de 13.70 metros de largo por 1.60 metros de alto y presenta tres paneles en su interior, destacando los motivos de camélidos. Los camélidos de estilos naturalistas están pintados en rojo ocre, mientras los de estilo figurativo presentan un rojo claro. Asimismo se haya dos corrales pintados en blanco que superponen a los camélidos. Estos corrales están delimitados en sus extremos por motivos circulares que podría señalar estructuras, a su vez en su interior se han representado entre 5 y 8 camélidos, preñados, que presentan puntos en su interior, junto a dos antropomorfos. En la escena se puede apreciar la existencia de hasta 11 camélidos fuera del corral.
Complejo Acaqyomachay Este complejo está formado por una cueva y un abrigo rocoso, ubicados a 4,209 msnm. El panel mas variado se encuentra dentro de una cueva, tiene 8 metros de largo por 2.20 metros de alto. Se distinguen 61 diseños, los que se distribuyen entre camélidos aislados de colores rojos y tres escenas de corrales, camélidos y antropomorfos pintados en colores negro, amarillo y crema, acompañados de diseños geométricos como espirales simples y dobles, triángulos, insectos, y motivos geométricos abstractos. Los diseños cremas parecen estar hechos con alguna resina, ya que ha dejado una capa gruesa sobre la superficie rocosa (Foto 19). Los camélidos pintados en rojo son escasos y miden 33 cm de largo por 36 cm de alto, mientras abundan los camélidos de colores negro, amarillo y crema, que se presentan de menores dimensiones (10 cm. de largo en promedio) y se distribuyen en tres escenas de corrales junto a antropomorfos (Fotos 18 y 19).
Foto 18. Detalle de camélido asociado a corral, en Cueva Acaqyomachay I. Los diseños negros superponen a motivos rojos.
Foto 19. Camélidos en color amarillo dentro de un corral, superpuestos a diseños rojo. Cueva Acaqyomachay I.
Foto 20. Camélido seminaturalista con puntos interiores. Alero Rocoso Acaqyomachay II. Los camélidos en el arte rupestre altoandino Los camélidos han sido representados de múltiples formas por diferentes culturas dentro y fuera de la zona altoandina de Pasco. Seguramente estas variadas representaciones de camélidos radica en una concepción valorativa, ya que este animal fue de importancia económica para las poblaciones dependientes de la caza y aun más para los pastores, llegando así a formar parte principal de los ritos propiciatorios en todas las sociedades andinas, por lo que su representación en la iconografía es recurrente, y mas aún en las zonas de Junín y Pasco donde las pictografías de camélidos alcanzan proporciones y semejanzas excepcionales. Su distribución en el paisaje ha sido mencionada en sitios como Rumichaca (Morales 1993: 289), Kellka-Wasi (Matos y Rick 1978-80: 30, Ravines 1986: 36), Chuquisaca (Matos y Rick 1978-80: 49, Rick 1983: 184-185, figura 54), Pampacancha (Rick 1983: 183), Japurin (Ravines 1986: 48), Huaylashuanca (Ravines 1986:35) y Cuchimachay (Rick 2000: 17, figura 3), donde se hallan pinturas rupestres de grandes camélidos pintados en rojo, de estilos naturalista, en posición de perfil y en actitud de correr, la gran mayoría ubicados encima de los 4,100 msnm y algunos de ellos ubicados en orillas de lagunas (Ravines 1986: 48). Las representaciones de camélidos en Junín han sido generalmente explicadas desde la concepción mágico-religiosa del cazador en su preocupación por el éxito de la cacería y la obtención de animales (7) (Matos y Rick 1978-80; Rick 1983, 2000; Ravines 1986), sin embargo hay que considerar que el interés por la obtención y conservación de los animales es compartido por los pastores y ganaderos y son precisamente los criadores de camélidos quienes realizan complejos rituales propiciatorios y se encomiendan a la protección o patronato de las divinidades para asegurar el bienestar y reproducción del rebaño que tienen a su cargo (Flores 1978), pero independientemente del contexto económico en el que las representaciones fueron pintadas, estas simbolizarían la relación que hay entre el hombre altoandino y el mundo sobrenatural, a la vez que refleja la búsqueda de la conservación y bienestar de los rebaños así como su incremento. La representación de rebaños de camélidos de grandes proporciones, abundantes, en estado de robustez o preñez y de distintas edades conduce a la idea de fertilidad, reproducción y circulación de fuerzas, así como tal vez a la noción de identidad grupal, ya que estos grandes camélidos predominantemente rojos sólo son conocidos dentro del arte rupestre de la sierra central peruana, algunos próximos a fuentes de agua y generalmente sobre los 4,100 msnm, no tienen correlato con representaciones iconográficas cerámicas ni en otro soporte, lo que indica que no fue un icono generalizado, y que este tipo de símbolos era dirigido, aceptado y comprendido por personajes muy especializados a quienes les preocupa el beneficio y prosperidad del ganado, especialmente considerando el panorama altoandino, donde el pastoreo, tal vez, es la única actividad capaz de sostener poblaciones humanas permanentes, teniendo en cuenta los restringidos recursos vegetales y animales de las grandes alturas. Mitos ganaderos, entorno geográfico y representaciones rupestres Desde un punto de vista simbólico la abundancia de representaciones de camélidos ubicadas fuera de los espacios de uso cotidiano y en actitud de correr, evocarían las fuerzas salvajes del espacio no doméstico, reproducen un mundo no socializado e indómito, las fuerzas vivas de la naturaleza ligadas con los espacios salvajes y no cultivados. Las fuentes etnohistóricas y etnográficas señalan que los espacios salvajes son fuentes de fertilidad y de concentración del principio vital que anima a los organismos vivos, son espacios que al estar no socializados concentran las fuerzas sagradas de la naturaleza (Taylor 1987[¿1608?], Duviols 1974-76, Flores 1977, Gow 1974, Nuñez 1969-70, Bouysee-Casagne y otros 1987, Zuidema 1989). Estas fuerzas de la naturaleza son conocidas entre los pastores de camélidos como enqa o enqaychu, el principio generador y vital, el origen de la felicidad, el bienestar y abundancia para el ganado (Flores 1977: 218, Gow 1974:67, Núñez 1969-70: 160). El enqaychu (8) tiene origen divino y está representado por formaciones de rocas que muestran apariencia similar a animales, se les conoce como illa cuando están personificados por figuras de piedra o arcilla cocida con formas de animales (Núñez 1969-70: 160). Las pictografías de Huayllay parecen estar inspiradas en un mundo simbólico, que anima a los camélidos, y que busca su reproducción y aumento. Son varios los mitos de origen de pastores que permiten explicar la presencia y abundancia de representaciones de camélidos en sitios altoandinos superiores a los 4000 msnm, en áreas agrestes, alejadas de los asentamientos, fuera de los valles de cultivo y ubicadas en zonas húmedas, siempre relacionando el origen de los camélidos con el agua y la niebla. El relato más antiguo del vinculo camélido-agua-niebla es el mito de la Yacana, descrito por el Padre Ávila en el Manuscrito Quechua de Huarochiri del siglo XVII (Taylor 1987). La Yacana es relatada como una mancha negra que camina en medio del cielo, es quien transmite la fuerza vital a las llamas y la abundancia de lana: ..Se dice que la Yacana solía beber agua de cualquier manantial y, si un hombre en su suerte tenía ventura caía sobre él. Mientras que la Yacana con su enorme cantidad de lana, lo aplastaba, otros hombres arrancaban la lana... Si no tenía llamas el hombre afortunado compraba algunas sin tardar y adoraba en el lugar donde sus compañeros habían visto la Yacana... A media noche sin que nadie lo sepa, esta Yacana bebe toda el agua del mar. De no hacerlo inmediatamente el mar nos inundaría a nosotros y al mundo entero.. (Taylor 1987 [1608?]: 425-432). Etnográficamente, los mitos recogidos por Flores Ochoa (1977) en diversas localidades ganaderas de camélidos altoandinos, señalan similitudes de los mitos, en la recurrencia de la asociación camélido agua, y la importancia de los sitios alejados y de grandes alturas, así como deja al descubierto la supervivencia y vigencia (además de modificaciones) de los mitos a través del tiempo. Así relatan sus informantes: Las alpacas y llamas se encuentran dentro del ukhu pacha, en el interior de los cerros mas elevados y cuando mueren regresan a estos lugares La manera de aumentar el rebaño es invocándolas para que salgan a la tierra por sus paqarinas que son los manantiales, lagunas y otros sitios húmedos cerca de los cerros mas elevados, lugares propicios que poseen piedras de colores y formas especiales que poseen poder fecundador (Flores 1977: 153). No se sabe bien el origen de la alpaca, pero dicen que en el may timpu (en los orígenes de la humanidad), salieron de los manantiales y de los sitios donde hay agua, cerca de los nevados y que en el futuro, cuando lleguen las señales y el tiempo, también se volverán a ir por los mismos manantiales... También por ahí vinieron los enqa, uno se los encuentra cuando camina por las partes altas de los cerros, en los sitios donde hay manantiales, por las peñoleria y los sitios fangosos. (Flores Ochoa 1977: 219-222). A la vez señala que: Estos enqas se encuentran entre las brumas y la neblina, en los sitios más despoblados donde nadie vive, en las alturas más grandes, donde sólo hay neblina y cerca de la nieve. Esta tiene la forma de una alpaca y desaparece en la neblina o entra en los manantiales. En su lugar queda una piedra, el que la encuentra le cambia la suerte y sus animales se multiplican (Flores Ochoa 1977: 220). Creencias similares han sido registradas por Núñez del Prado en la comunidad actual de Qotobamba, donde los pobladores señalan la existencia de un enqaychu en la parte alta de la comunidad que cobra vida en las noches durante las fases lunares de wañu y pura y fecundan a las hembras del rebaño, además durante las fases lunares baja a beber agua hasta el Hatum-Mayo (Nuñez 1969-70: 160). Asimismo en la comunidad de Curahuasi, Abancay, se dice que las illas cobran vida en las tardes que desciende la niebla y recorren los rebaños fecundándolos (Núñez 1969-70: 160) Como se observa hay un fuerte vinculo entre camélidos-agua-niebla, y asociar las zonas altas de los cerros como lugares de origen de estos animales, lugares alejados, despoblados, con neblina y nieve, con manantiales y zonas húmedas como paqarinas. Es posible que similares mitos de origen propiciaron la plasmación y la abundancia de las representaciones de grandes camélidos en el Santuario Nacional de Huayllay y en otras zonas altas de la puna, alejados de las habitaciones y de los valles y zonas de producción, es por eso su recurrencia de encontrarlas en alturas mayores de 4,100 msnm. A su vez es importante citar la información recuperada por Duviols de los archivos de la Compañía de Jesús en Roma, donde se mencionan los ritos y creencias de la Provincia de Chinchaycocha (Junín), escrita por Fabián de Ayala en 1613, donde el informante, al describir la fiesta de la llamas "la llamaya", señala que entre cantos invocaban a tres lagunas: Urcucocha, Chocllococha y Chinchaycocha quienes eran las creadoras de las llamas (Duviols 1974-1976: 283). Cabe señalar que la laguna Chinchaycocha se ubica al sur del Santuario Nacional de Huayllay, a sólo 19 km, y comparte con este lugar las mismas condiciones históricas, culturales y geográficas, que pudieron haber influido también en la realización de las múltiples pictografías en Huayllay. Este mismo texto informa sobre las illas, señala que quien las tuviese aquellas tendria mucha hazienda y ganado de la tierra ques la riqueza que los yndios mas estiman...Esta tenian en sus casas y la adorauan y sacrificauan de la manera que queda dicho cuyes y corderos y tenian muchos trapillos con poluos amarillos y colorados de llimpi del azogue y de otras cosas con las quales embarnizauan las illas y se los fregauan y les soplauan aquellos colores que era el modo de sacrificalles (Duviols 1974-1976: 283-284). Consideraciones Finales Las pictografías de camélidos del Santuario Nacional de Huayllay señalan los conceptos de reproducción, fertilidad y abundancia, son representaciones concretas de la fuerza vital de los camélidos. Su ubicación y abundancia en la zona altoandina responde a la particularidad del entorno geográfico, que cumple con las características definidas por los mitos de origen de los camélidos. Las representaciones rupestres de camélidos cumplieron las funciones que los enqas y enqaychus contemporáneos cumplen, el de promover la fertilidad, abundancia y bienestar para el ganado, asegurando así prosperidad para el hombre altoandino. La plasmación de estas representaciones en el particular entorno geográfico del Santuario Nacional de Huayllay es sugerente respecto a los mitos, por lo que se puede sugerir que los relatos, además de ser explicados por medio de la palabra, también usaría el marco ambiental como medio visual. La vigencia de los mitos muestran la asociación de los camélidos con el agua y la neblina, tal como lo muestran el mito de la Yaqana descrito en el manuscrito de Huarochirí y las creencias de los pastores de camélidos de inicios del siglo XX. La plasmación de estos animales cerca de fuentes de agua, cubiertos de neblina, a grandes alturas y en lugares alejados de habitaciones humanas, coincide con las características de los lugares de origen de camélidos señalados en los relatos míticos por diversos criadores de camélidos, lugares de donde proviene la fuerza vital de los animales, lo que convierte a estos espacios geográficos en áreas de circulación de fuerzas, un espacio sacro que permitía la realización de rituales relacionados con el beneficio, abundancia y prosperidad de los rebaños de camélidos. El reuso de los paneles en diversos momentos y el retoque de los motivos, entendido como el interés de preservar no sólo el contenido sino también el significado, confirma la sacralidad y funcionalidad del espacio. Adicionalmente es tentador sugerir que la geomorfología del Santuario Nacional de Huayllay, con sus grandes piedras y múltiples e impresionantes figuras humanas y zoomorfas haya influido en gran parte en la constitución de este espacio sagrado. Finalmente, en este escenario de invocación de fuerzas naturales emerge la imagen del gran felino, único representante de fauna foránea e importante símbolo de la ideología andina (9), comúnmente asociado con tiempos y lugares de transición y de transformación (Zuidema 1989: 307), animal al que hay que venerar por ser representante del granizo (10), fuerza que combatir por ser depredador de llamas (Zuidema 1989: 317-318) y divinidad suprema y progenitor de los mas poderosos animales de la creación ... que originaba y controlaba los grandes poderes de la naturaleza (Tello 1923: 304). En conclusión, la totalidad de las imágenes rupestres del Santuario Nacional de Huayllay pueden ser vistas desde la mistificación del medio ambiente. NOTAS 1.Pachamachay es la cueva mas conocida de la región altoandina de la sierra central, carece de arte rupestre en su interior, sin embargo ha sido objeto de significativas excavaciones arqueológicas llevadas a cabo inicialmente por Ramiro Matos entre 1969-1973 y posteriormente por Jhon Rick en 1974 y 1975, quienes determinaron una ocupación domestica e ininterrumpida de la cueva que va desde el pre-cerámico en sus niveles mas tempranos y posteriormente una ocupación pastoril-alfarera que, en volumen, ocupa el 40% del contenido del basural de la cueva (Matos 1992: 96-98). Otras cuevas dentro de la región son Panalauca (Matos 1992:103) Ushcumachay (Kaulicke y otros 1978), Laivemachay, Varanomachay y Sacra Familia (Matos 1992:101-103), que muestran en su talud basurales arqueológicos de 1.00 a 2.80 metros de profundidad con grandes concentraciones de elementos culturales que van desde el pre-cerámico hasta el final del formativo, e inclusive en algunos casos encontrando cerámica inca como el caso de la cueva Canchayllo-Pachacayo en el Departamento de Junin (Matos 1992: 101). Esta densidad ocupacional de las Punas de Junín y Pasco en tiempos preceramicos ha sido señalada también por Hurtado de Mendoza, quien ha registrado 70 sitios que incluyen mas de 200 cuevas, abrigos rocosos y localidades abiertas (Hurtado de Mendoza 1977: 198). No sólo las cuevas presentan ocupaciones importantes, abrigos como Piedras Gordas, a 50 kms de Huayllay, (Hurtado de Mendoza 1977) y Telarmachay, a 80 kms de distancia (Lavallée y otros 1982), presentan depósitos con restos óseos y líticos de cantidades considerables asignados al periodo preceramico y formativo, con algunas intrusiones funerarias del Intermedio Tardío para el ultimo de ellos (Lavallée y otros 1982:55). 2. La ubicación estratégica de las cuevas altoandinas de Junín y Pasco, en lugares de amplia visibilidad que permitiría el control de los rebaños de camélidos, ya sean para cazarlos o para estar al cuidado de los pastores ha sido mencionado para las cuevas de Pachamachay, Uschcumachay y Tilarniocmachay (Matos 1992). 3.En nuestra visita realizada en el año 1999 y posteriormente en el 2004, no pudimos observar material cultural en superficie, sin embargo Hurtado de Mendoza en sus exploraciones de los años 1975-76 señala que los abrigos rocosos del "Bosque de Piedras" de Huayllay presentan restos líticos (Hurtado de Mendoza: 1977). Es posible que esta situación se deba a una depredación de los yacimientos. 4. Pachamachay y Panaulauca, cuevas con contextos domésticos bien documentados, presentan 12 y 18 metros de longitud respectivamente de la cámara interna (Matos 1992). 5. Nosotros asumimos que este panel representa las distintos estadíos de edad de los camélidos debido a la importancia económica que cumplieron estos animales en las economías altoandinas y el variado uso que se puede hacer de ellos en sus variados momentos de crecimiento, sin embargo nuestro guía, Don Máximo Roque, nos señaló que se trataba de una familia, donde se representa a la cría, la hembra y el macho. Este argumento es aceptado por diversos comuneros señalando que se ha pintado al padre, la madre y el hijo. 6. Es conocida en la iconografía andina, que las imágenes de fauna no siempre coinciden con la fauna local. Ya Miller y Burguer llamaron la atención en Chavin sobre este aspecto, señalando que ocurre un acto de mistificación ideológica de la fauna exótica en la región (Miller y Burguer 1995) 7. Matos y Rick (1978-80) quienes realizaron prospecciones en busca de sitios Precerámicos en las punas de Junín señalan que el arte rupestre abundan en campamentos ubicados en las zonas marginales dedicados a la caza de vicuña, siendo este nulo en los campamentos base, donde se encuentra la mayor concentración de restos culturales. Rick (1983, 2000) observa una recurrencia de pictografías en sitios con poca densidad de material cultural, sugiriendo que el arte rupestre se realizó fuera de la vida cotidiana (Rick 2000: 16). A su vez, Rick señala que los camélidos en actitud de correr están huyendo de cazadores (Rick 1983: 184-185, figura 54). 8. El enqaychu protege el animo o fuerza vital de los animales, sus formas pueden variar pero siempre tienen el mismo significado profundo, su origen es divino y son importantes para el bienestar del ganado del que los detecta (Gow 1974: 67) 9. La imagen del felino y la plasmación de sus atributos en diversos soportes empieza a ser un estilo frecuente en los Andes desde el periodo formativo, donde aparece junto a los centros ceremoniales (Fujii 1987, Miller y Burguer 1995). 10. En el diagrama cosmográfico de Santa Cruz Pachacuti, una tigrilla, llamada Kuwa, es representada a un lado de una nube soplando granizo (Santa Cruz Pachacuti 1993 [¿1615?]) AGRADECIMIENTOS A Máximo Roque y Dalia Roque, guías y grandes conocedores del Santuario Nacional de Huayllay, por su apoyo, paciencia y hospitalidad gentilmente brindada durante mi pequeña estancia en Huayllay. Al Club Unión Huayllay, Cooperativa Huayllay, Huguette Pablo, Melina Zurita y Amaro Fernández por las gestiones y facilidades otorgadas.
¿Preguntas, comentarios? escriba a: rupestreweb@yahoogroups.com Cómo citar este artículo: Maita Agurto, Patricia. Pictografías de camélidos en el Santuario Nacional de Huayllay, Pasco. En Rupestreweb, http:/www./rupestreweb.info/camelidos.html 2005 BIBLIOGRAFÍA BOUYSEE-CASAGNE, Thérèse y Olivia HARRIS 1987 Pacha: En torno al pensamiento Aymara. Tres reflexiones sobre el pensamiento Andino: 11-59. La Paz. DUVIOLS, Pierre 1974-1976 Une Petite Chronique Retrouvée: Errores, ritos, supersticiones y ceremonias de [1603] los yndios de la prouincia de Chinchaycocha y otras del Piru. Journal de la Société de Américanistes LXIII: 275-286. Musée de lhomme. Paris. FERNANDEZ, Amaro e.p Huayllay. Rostros del viento. Municipalidad Distrital de Huayllay. Pasco FUJII, Tatsuhiko1987 El felino, el mundo subterráneo y el rito de fertilidad: tres elementos principales de la ideología andina. El mundo Ceremonial Andino: 253-274 (L. Millones y Y. Onuki eds). Editorial Horizonte. Lima. GOW, David 1974 Tayta Qoyllur Riti. Allpanchis puturinqa 7: HURTADO DE MENDOZA, Luís 1977 Cazadores de la Puna de Junín y Cerro de Pasco. LAVALLÉE Daniele, Michelle JULIEN y Jane WHEELER 1982 Telarmachay: Niveles precerámicos de Ocupación. Revista del Museo Nacional 46: 56-133. Lima. MATOS, Ramiro 1992 Poblamiento precerámico en el altiplano. San Marcos 23: 87-125. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima MATOS, Ramiro y John RICK 1978-80 Los recursos naturales y el poblamiento precerámico de la puna de Junín. Revista del Museo Nacional XLIV: 23-68. Lima. MILLER, George y Richard Burger 1995 Our father the cayman, our dinner the llama: animal utilization at Chavin de Huantar, Perú. American Antiquity 60(3): 421-458. MORALES, Daniel 1993 Historia Arqueológica del Perú. Compendio Histórico del Perú. Tomo I. Editorial Milla Batres. Lima NUÑEZ DEL PRADO, Victor 1969-70 El mundo sobrenatural de los quechuas del Sur a través de la Comunidad de Qotobamba. Revista del Museo Nacional XXXVI: 143-163. RAVINES, Roger 1986 Arte Rupestre del Perú. Inventario General. Instituto Nacional de Cultura. Serie: Inventarios de Patrimonio Monumental del Perú 3. Lima. RICK, John 1983 Cronología, Clima y Subsistencia en el Precerámico Peruano. Instituto Andino de Estudios Arqueológicos. Lima. 2000 Nuevas Perspectivas del Arte Rupestre en la Sierra Peruana. Unay Runa 4: 15-22. Instituto Cultural Centro Runa. Lima. SANTA CRUZ PACHACUTI YAMQUI SALCA MAYGUA, Joan de 1993 [¿1615?] Relación de antigüedades de este reyno del Piru. Estudio etnohistórico y lingüístico de Pierre Duviols y César Itier. Instituto Francés de Estudios Andinos. Lima TAYLOR, Gerald 1987 [¿1608?] Ritos y tradiciones de Huarochirí. Manuscrito Quechua de comienzos de siglo XVII. Versión paleográfica, interpretación fonológica, traducción al castellano e introducción por Gerald Taylor. Estudio bibliográfico sobre Francisco de Ávila de Antonio Acosta. Instituto de Estudios Peruanos e Instituto Francés de Estudios Andinos. Lima. TELLO, Julio C 1923 Wira Kocha. Inca 1(1): 93-320. ZUIDEMA, Tom 1989 Reyes y Guerreros. Ensayos de Cultura Andina. Fomciencias.
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