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Las manifestaciones gráfico rupestres se ubican en dos áreas, la primera se encuentra muy cerca de la carretera y en las cuevas se han encontrado restos de una ocupación continua que se remonta hacía el periodo paleoindio, por lo que el lugar es un importante pues ahí se han desenterrado restos de megafauna asociados a implementos líticos, hecho que ha cobrado importancia debido a la antigüedad de los hallazgos localizados.
En otro punto del sitio de “La Morita”, se encuentra otro punto donde se encuentran pinturas rupestres, aunque si bien es cierto, pueden ser posteriores a las manifestaciones de la cueva donde se encontraron los restos animales, corresponden a un estilo de pictografías muy difundidas en la zona norte de Nuevo León.
En el informe del Instituto Mexicano de Antropología e Historia, Moisés Valadez detalla que en La Morita: “Se excavaron 19 unidades estratigráficas de 2 x 2 m donde se recuperaron más de ocho mil restos materiales entre las que destacan, artefactos cuya morfología diagnóstica en comparación con tipologías de área vecinas, permite proponer que las primeras ocupaciones se remontan a principios del Holoceno hace circa 10,000 a 7,000 años, correspondientes a los períodos paleoindio y Arcaico Temprano y se prolongan hasta el período Arcaico Medio hace cerca de 7000 años a 3000 años. (Proyecto “Estudio sobre la Prehistoria del Noreste”, Temporada 2003 y 2004. INAH, Nuevo León, 2006 Pág. 1). En las paredes del frente rocoso donde no se encontró la megafauna con tonalidades en color rojo, naranja, amarillo y negro, representando figuras geométricas como círculos simples, círculos concéntricos, líneas rectas, líneas en zigzag, líneas curvas y líneas onduladas. Cabe mencionar que, la cueva con los restos paleontológicos como sucede con muchos otros lugares de este tipo, ha sido visitada en diferentes ocasiones y se han practicado pozos de saqueo y se ha depositado basura, hay restos de fogatas contemporáneas y grafiti con aerosoles color negro, rojo y verde y algunas por incisión sobre las pinturas y grabados incisos.
El CaÑÓn de las Pinturas
Por muchos años, aun actualmente, este sitio ha sido azotado por la crisis de la inseguridad ya que frecuentemente ha sido escenario de enfrentamientos entre los grupos rivales de la delincuencia organizada, razón por la cual y es paradójico decirlo de modo, pues “La Morita”, se encuentra en salvaguarda de los saqueadores y depredadores que se han alejado por las hostilidades de grupos rivales de la delincuencia organizada. El sitio donde se ubica el otro conjunto de pinturas rupestres se encuentra hacia el interior del cañón. En tanto punto donde se han realizado los hallazgos paleontológicos se encuentra muy cerca del Río Sabinas en la orilla de la carretera por lo que ha quedado expuesto al saqueo y a la furia de los elementos cuando los huracanes azotan esta parte del noreste de México. Llegar al sitio donde se ubican las pinturas rupestres es toda una aventura 4 por 4 si bien es cierto hasta el paraje no se puede llegar vía vehículo, el hecho mismo de comenzar el ascenso hacia el espacio donde se encuentran las manifestaciones rupestres es todo una odisea, más si se trata de la temporada de verano. Para llegar al sitio hay que atravesar una pedrera la cual se encuentra laborando literalmente las 24 horas del día hecho que puede ser peligroso debido a las constantes explosiones que se realizan en la pedrera, con el riesgo de ser golpeado con por una roca.
Generalmente seco en todas las épocas del año, el arroyo que baja de la montaña ha creado innumerables pozas que pueden vistas durante el ascenso hacia donde se encuentra el abrigo rocoso donde se encuentran las pinturas rupestres. Algunas pozas, incluso, pueden llegar a medir cerca de 6 metros de largo y cuarto metros de profundidad. De hecho pilas naturales sirvieron a los antiguos pobladores del lugar como centro de abastecimiento del líquido vital pues se pueden observar fogones que en algunas pozas, lo que es indicativo de que también se pudiera tratar de sitios de habitación. Además durante la época de lluvia proliferan los veneros naturales producto de la filtración natural de las rocas.
“La Morita” por muchos años el lugar fue visitado por estudiantes, tanto del municipio de Sabinas Hidalgo, así como de Villaldama ya que era un atractivo mostrar las pinturas rupestres a los alumnos como parte de su formación académica. Sin embargo la huella del vandalismo quedó impresa en las paredes junto a los motivos rupestres.
Tras caminar aproximadamente 2 kilómetros se pueden apreciar los motivos rupestres. Se trata de un abrigo rocoso que se encuentra justo en la orilla del curso de un arroyo seco. Las pinturas con motivos geométricos, líneas rectas, círculos concéntricos y motivos zoomorfos fueron pintadas en la roca en colores rojo, amarillo y naranja.
De todo el conjunto de manifestaciones gráfico rupestres sobresalen dos figuras antropomorfas de lo que suponemos se trata de un chamán en actividad de trance.
Además se pueden observar una figura esquematizada de un antiguo poblador utilizando un atlatl, por lo que bien se puede ser una de las pocas figuras donde se aprecia el uso de esta arma arrojadiza muy común en la prehistoria de las tribus originarias del norte de México.
En un día de verano
la temperatura suele superar los 40 grados por lo que la sombra del abrigo rocoso
donde se encuentran los motivos rupestres es un lugar de alta concentración de
animales especialmente de Serpiente de Cascabel, Pumas y Coyotes
que buscan una presa.
En cuanto al estilo de la pintura rupestre hay quienes afirman que se trata del estilo Chiquihuitillos sin embargo diferimos de lo anterior y se podría catalogar a las pinturas como parte de un estilo muy amplio y difundido en el noreste de México y que corresponde a lugares como Cueva Ahumada y algunos sitios del vecino estado de Coahuila.
Pues de acuerdo a las Investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia el lugar ha sido habitado por largos periodos de tiempo que abarca desde los doce mil años hasta tiempos relativamente recientes. Cabe mencionar que existe la posibilidad de que en las zonas serranas aledañas se encuentren más abrigos rocosos con motivos rupestres sin embargo falta mucho por explorar, pero debido a la crisis de inseguridad en cierta manera puede llegar a ser impedimento para llevar a cabo más investigaciones. La inseguridad que priva en esta parte de México puede ser un motivo alentador para la conservación del lugar debido a que los vándalos se encuentran alejados y como consecuencia se evita el daño a las pinturas rupestres.
En el otro extremo del sitio donde se encuentran las pinturas anteriormente descritas se encuentra una cueva donde recientemente se han encontrado restos prehistóricos, los cuales han sorprendido a propios y extraños por la antigüedad de los hallazgos pues alcanzan los 12 mil años. Para llegar al sitio se ascienden unos 30 metros hasta llegar a la caverna de origen cárstico, la cual tiene dos entradas principales que acceden a una cámara en algunos puntos considerablemente reducida y oscura. Dentro de los vestigios que indican la presencia de las primeras ocupaciones, en la quinta capa se encontraron lascas retocadas en asociación a restos óseos de animal, en especial dos piezas molares de Equus Americano, que además sobresalen por su localización entre las cenizas de lo que probablemente fue un fogón u hoguera.
De los hallazgos destacan puntas de proyectil y herramientas cuya morfología, en comparación con la de las áreas vecinas, permite proponer que las primeras ocupaciones se remontan hasta casi 15 mil o más años. “La Morita” llegó a ser un punto
estratégico como centro habitacional de cazadores recolectores, quienes
encontraron en la abundante agua un lugar propicio para satisfacer sus
necesidades.
En
las temporadas 2003 y 2004 se iniciaron trabajos de exploración en la cueva “La
Morita II” ubicada en la ladera norponiente de la “Mesa El Cedral”, dentro del
Cañón de Sabinas por donde corre el río con el mismo nombre, a una altitud
promedio de 391 msnm.
(Fuente. Proyecto “Estudio
sobre la Prehistoria del Noreste”, Temporada 2003 y 2004. INAH, Nuevo León, Pág.
2)
El arqueólogo responsable del proyecto, Moisés Valadez, entre muchas novedades encontró que el sitio es sumamente antiguo. El sitio “La Morita” contiene una larga secuencia ocupacional que hace cerca de 12 mil años y se prolonga hasta período Arcaico medio hace 2500 años, representada por restos materiales de las diversas actividades realizadas por sus ocupantes donde se presentaron cambios importantes en el modo de vida y aprovechamiento de los recursos bióticos. En informaciones del INAH, Valadez Moreno sostiene que: “a nivel regional, este sitio debió ser un lugar estratégico para la residencia temporal de grupos cazadores recolectores, quienes encontraron un lugar propicio para satisfacer sus necesidades biológicas, sociales y cognoscitivas, que seguramente fortalecieron a través de mitos, creencias y ceremonias celebradas con grupos de cosmovisión similar, puntualizó. “Dentro de los vestigios que indican la presencia de las primeras ocupaciones, en la quinta capa se encontraron lascas retocadas en asociación a restos óseos de animal, en especial dos piezas molares de equus americano, que además sobresalen por su localización entre las cenizas de lo que probablemente fue un fogón u hoguera”, detalló el arqueólogo del INAH, Nuevo León. http://paginah.inah.gob.mx:8080/sPrensa/servlets/sSalaPrensa, consultado 8 de septiembre, 2010.
“Se rescataron más de 7,000 artefactos y desechos de talla lítica, algunos objetos de concha y hueso, y medio millar de artefactos históricos procedentes de los estratos superiores”. “De
manera complementaria se revisaron en detalle los materiales recuperados por
los arqueólogos Jeremiah Epstein y Harald Jensen durante sus excavaciones en
1966 y se hizo la comparación tipológica con los artefactos reportados en
diferentes investigaciones de la región. Cabe mencionar que para la
recuperación de estos materiales la Dra. Solveig A. Turpin y el Dr. Herbert H.
Eling McIntosh Jr., realizaron infinidad de trámites y negociaciones con el Dr.
Jeremiah Epstein y el entonces director del Laboratorio de Investigación
Arqueológica de la Universidad de Texas en Austin, Dr. Thomas R. Hester,
quienes finalmente permitieron el regreso de los artefactos a nuestro país”, (Valadez
Moreno en “Estudio sobre la Prehistoria del Noreste”, Temporada 2003 y 2004.
INAH, Nuevo León, 5 y 6).
"Este hallazgo es importante porque es la primera vez que se encuentra fauna pleistocena en asociación directa a materiales culturales en Nuevo León y a reserva de los resultados que arrojen las muestras de radiocarbono, prolongan de manera relativa las ocupaciones humanas hasta finales del Pleistoceno", (Ídem). El especialista recordó que como parte de los trabajos del INAH, en el 2002, se catalogaron un total de 160 nuevos sitios en la entidad; 87 de ellos localizados en bajadas, planicies y abanicos aluviales, y 73 sobre laderas, cimas, frentes rocosos, cuevas y abrigos rocosos.
“A partir de la tercera capa y en particular en la porción final de la capa dos, proliferan gran número de pequeñas rocas angulosas, artefactos característicos del período Arcaico, entre los que resaltan gubias, metates sobre lajas planas, manos circulares y puntas de proyectil. En la parte media de la capa dos, se presenta la mayor frecuencia de artefactos. “De acuerdo con el arqueólogo, la época de mayor ocupación del sitio correspondería al período Arcaico Medio, en este caso son comunes puntas de proyectil, que a nivel regional complementan los datos cronológicos y tipologías propuestos para otros sitios como Boca de Potrerillos y Cueva Ahumada. “Finalmente, dijo que la capa uno da cuenta de un total abandono del sitio y en sus primeros centímetros solo alberga algunos artefactos de la década de los años cincuenta a nuestros días, seguramente relacionados con la época, cuando se abrió la carretera y hubo esporádicas visitas de lugareños y excursionistas, quienes deben ser los autores del grafiti sobre el arte rupestre”. http://paginah.inah.gob.mx:8080/sPrensa/servlets/sSalaPrensa En tanto al registro y metodología ambas se derivaron de un minucioso del proceso de exploración y recuperación de los materiales y elementos arqueológicos fue asentado en cédulas elaboradas especialmente para el tipo de contexto y el sedimento de excavación fue cribado a través de mallas metálicas con entramado de ½, ¼ y 1/16 de pulgada, donde podían rescatarse minúsculos objetos como semillas, pequeñas cuentas (tipo chaquira) y diminutas lascas. Cada material arqueológico fue separado y embalado de acuerdo al tipo de materia prima y fragilidad de la pieza y luego fue marcado y catalogado en cédulas. En el caso del carbón, se utilizaron instrumentos lavados con agua destilada para evitar todo tipo de contaminación, se guardó en bolsas de aluminio y en bolsas de polietileno con cierre a presión. Al terminar la excavación de cada unidad, se limpiaron, dibujaron y fotografiaron los perfiles de cada unidad y se eligió el perfil con mejores características para la obtención de muestras de sedimentos con el objetivo de realizar análisis arqueobotánicos y de identificación de suelos y sedimentos, recolectándose un kilo de sedimento de cada capa. (Proyecto “Estudio sobre la Prehistoria del Noreste”, Temporada 2003 y 2004. INAH, Nuevo León, Pág. 6)
MEGA FAUNA
El arqueólogo menciono que dentro de los vestigios de primeras ocupaciones, “en una quinta capa se encontraron lascas retocadas en asociación a restos óseos de animal, en especial dos piezas molares de Equus Americano, que además sobresalen por su localización entre las cenizas de lo que probablemente fue un fogón u hoguera”. “Este hallazgo es importante porque es la primera vez que se encuentra fauna pleistocena en asociación directa a materiales culturales en Nuevo León y a reserva de los resultados que arrojen las muestras de radiocarbono, prolongan de manera relativa las ocupaciones humanas hasta finales del Pleistoceno", afirmó Cabe mencionar que este hallazgo no es el primero que se realiza en fechas recientes en Nuevo León ya que además de se han encontrado lobos prehistóricos, mamuts, alces y bisontes deambularon por estos zona de México y sus restos, ocultos por miles de años, van saliendo a la luz. Algunos expertos sostienen que se pudo deber a los cambios climáticos ocurridos a finales del pleistoceno que afectaron tanto a la flora y la fauna de las cuales éstos se alimentaban. Aunque otros expertos opinan que la cacería a que eran objeto por grupos nómadas de cazadores los llevó a la extinción. El investigador
Moisés Valadez Moreno pone especial énfasis en “La Morita”, pues se trata de un
sitio conformado por cuevas y abrigos rocosos, destacando que la importancia
del lugar que ofreció “miles de artefactos” bajo la tierra y no a nivel de piso
como en otros sitios del país.
“En México es muy rara la cueva que tenga la estratigrafía completa. Luego la gente tiene puntas de fecha pero obtenidas en superficie y es muy raro que estén bajo tierra. En esta cueva podemos encontrar los artefactos más antiguos de México bajo tierra”, refiere Moisés Valadez. En la zona norte de Nuevo León ha sido difícil encontrar osamentas de habitantes antiguos. En “La Morita”, por ejemplo, no se han encontrado “entierros formales” sólo algunos dientes o fragmentos de cráneo. Los restos óseos descubiertos en la zona arqueológica de “La Morita”, tras excavaciones realizadas en 2003 y 2004, serán analizados con pruebas ADN gracias a un convenio entre el centro INAH Nuevo León y la Universidad de Texas. Los estudios
permitirán conocer con mayor detalle cómo eran los pobladores que habitaron en
la región hace más de 11 mil años y que se recuperaron de La Morita,
considerado el sitio arqueológico con más antigüedad del estado de Nuevo León,
México, aseveró Valadez Moreno en una entrevista periodística.
TRIBUS EXTINTAS
—¿Preguntas, comentarios? escriba a: rupestreweb@yahoogroups.com—
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Carbot Chanona Carlos et al: Origen y evolución del género Equus en México en Registros Paleontológicos del Caballo en América. UNAM, México, 2006.
Murray, William B. Arte rupestre en Nuevo León: numeración prehistórica, Gobierno de Nuevo León Archivo General del Estado, 1987.
Valadez Moreno,
Moisés. La arqueología de Nuevo León y
el noroeste Universidad Autónoma de Nuevo León, 1999.
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