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Las manifestaciones de los antiguos pueblos dotaban a este cereal de un poder simbólico especial tal es el caso de la importancia que tuvo el Dios de Maíz en las culturas Azteca y Maya, donde a la deidad se le dotaba de infinidad de poderes especiales.
La representación en los pueblos antiguos de Mesoamérica daba al maíz en lugar predominante donde se le represento en estelas, edificios y en la ornamentación de los gobernantes. Aunque más adelante lo analizaremos, podríamos afirmar que los primeros cultivos en México tienen una antigüedad que puede superar los 8,000 años, aunque los primeros grupos de culturas sedentarias datan de unos 6.000 años. El toecintle se puede decir que es el ancestro del cual se deriva el
maíz y su domesticación tuvo lugar en punto del Río Balsas en Guerrero. EvoluciÓn del toecintle. IlustraciÓn Especial Culturalmente la vida cotidiana de las civilizaciones Mesoamericanas basaba muchos de sus ciclos en el maíz, ciclos vitales en la agricultura y en la medición del tiempo, esencial para las actividades cotidianas y rituales. El calendario de las culturas Azteca o Maya ponía especial énfasis al tiempo en que se cultivaba, se comercializaba, o se hacía la guerra. De acuerdo a datos de investigaciones en América Latina se han documentado unas 220 razas de maíz de las cuales 64 (29%) son originarias de México.
Recientes descubrimientos arqueológicos en la zona serrana del sur de Nuevo León evidencian que hace miles de años los antiguos habitantes de Arramberri cultivaban maíz , hecho que cambia por completo la perspectiva que se tenía los antiguos pobladores de esta zona del noreste de México. Las crónicas coloniales daban calificaban a las tribus originales como “salvajes”,” bárbaros”, “incultos”, creencia que se mantuvo por muchos años debido a que las fuentes de la época se constituyeron en los únicos documentos de consulta. No obstante en la realidad, y partiendo de la evidencia material, la versión de los cronistas dista bastante de la realidad. Calendarios en donde es evidente su conocimiento en disciplinas como las matemáticas o la astronomía; sabiduría de los grupos de cazadores recolectores que habitaron el antiguo Nuevo Reino de León. A lo anterior se le suma el hallazgo de restos agricultura en la zona aledaña al paraje de El Morro en Arramberri, Nuevo León, descubrimiento donde queda claro que hace poco menos de 4, 500 años se sembraba maíz en el corazón de la Sierra Madre Oriental.
Importante Valioso El valioso hallazgo “tambalea” la noción Paul Kirchhoff, quien en los años sesentas, para establecer criterios geográficos con el fin de diferenciar las áreas culturales , dividió esta porción del continente americano en Mesoamérica y Aridoamérica.
Kirchoff utilizó juicios de tipo económicos para distinguir a ambas áreas culturales, en su caso los aridoamericanos se caracterizaban por una vida nómada y por ser grupos dedicados a la caza y la recolección; en tanto Mesoamérica comprende a una gran porción de pueblos agricultores y las altas culturas como, Los Mayas, Olmecas, Aztecas, Tarascos, entre muchas.
Con los nuevos hallazgos en Arramberri, Nuevo león, cambia por completo esta noción y replantea un tema que ha estado sujeto a debates en fechas recientes conforme van saliendo a luz las investigaciones por parte de arqueólogos en sitios de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. El antecedente geográfico más cercano de cultivo de maíz se encuentra en el denominado Cañón del Diablo en la Sierra de Tamaulipas donde hay evidencias que indican que el paso de grupos de cazadores recolectores que pasaron un largo proceso de evolución cultural hasta el establecimiento de las comunidades agrícolas sedentarias, todo ello gracias a la domesticación de las plantas, como es el caso del maíz, hace aproximadamente unos 2, 500 años a.C.. (Cfr. Lacaille Jean Louis, 2007).
Años después, entre 1946 y 1954, el arqueólogo estadounidense Richard S. MacNeish, buscando esclarecer el desarrollo de la agricultura y los orígenes del maíz en nuestro continente, realizó importantes trabajos de arqueopaleobotánica en abrigos rocosos y sitios arqueológicos de la misma sierra.
MacNeish consideró que para el Cañón del Diablo una secuencia cronológica de nueve fases culturales: la más primitiva y antigua de Tamaulipas, la fase Diablo, que data desde hace 12 000 años a.C. y representa la vida nómada original del hombre americano en México; le siguen las fases Lerma, Nogales, La Perra, Almagre, Laguna, Eslabones y La Salta, hasta culminar con la fase Los Ángeles (1748 d.C.), ( Citado por Mc Neish, R. 1971).
Agricultores del sur de Nuevo León Araceli Rivera Estrada, Investigadora del INAH-Nuevo León, en noviembre de 2013 da conocer la presencia de indicios de agricultura antigua en Nuevo León. El hallazgo tiene una gran relevancia porque indica que ya había agricultura en el periodo Arcaico en una parte donde se desconocía este hecho.
El primer hallazgo de agricultura incipiente para lo que hoy es el estado de Nuevo León, consistió en restos de semillas, olotes y hojas de maíz cuya antigüedad puede remontarse hasta 3500 a 3000 antes de Cristo. La expedición arqueológica fue encabeza por Araceli Rivera Estrada (y un grupo de investigadores) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Nuevo León. “En Nuevo León no se había identificado ningún sitio arqueológico con este tipo de evidencias. Después de dos temporadas en el paraje El Morro, Municipio de Aramberri, recuperamos aproximadamente un millar de olotes y fragmentos de los mismos”, comento, en una entrevista concedida en noviembre del 2013, Araceli Rivera Estrada, responsable de la investigación.
La presencia de agricultores en esta porción de Nuevo León aporta nuevas perspectivas de análisis de la arqueología en el sur del estado y cambia por completo la visión brindada por las fuentes etnohistóricas. Rivera Estrada, quien los últimos años se ha dedicado a explorar los distintos abrigos rocosos en sur de la Sierra Madre Oriental, en la entrevista destacó la relevancia de dicho hallazgo porque “prueba que los cazadores-recolectores nómadas de la región ya habían comenzado a ser agricultores desde el periodo Arcaico, situación que nos llevará a reevaluar las categorías para designar a los grupos indígena del sur del estado”
En un contexto nacional los más antiguos de los tres principales cultivos domesticados en México, son el maíz, la calabaza, frijol, proceden de cuevas excavadas Romero y Valenzuela en los años 50 y 60: cerca de Ocampo en Tamaulipas; además de los hallazgos de Coxcatlán y San Marcos, en el valle de Tehuacán Puebla y, posteriormente, Guilá Naquitz en con antigüedades que van de los 7 mil a los 3 mil años antes de Cristo. Naquitz. (Cfr. Piperno D. R., Flannery K. V. 2001) En Tamaulipas para la Fase La Perra 3000 aC, donde Mc Neish reportó 3 especies de maíz y 5 especies para la Fase Laguna (1000 aC). ( Mc Neish 1971) El sitio en cuestión se trata de un pequeño abrigo rocoso localizado en la zona de El Morro, en Arramberri, cerca del Río Blanco y contiene abundante pintura rupestre, no sólo en el frontón del acceso, sino en varias enormes lozas que se ubican al exterior, representando figuras antropomorfas y zoomorfas, entre otras.
“En su interior, producto de excavaciones sistemáticas, hemos recuperado gran cantidad de semillas, hojas, tallos, frutos e incluso flores de diversas especies como frijol, chile, calabaza, sotol, nuez y piñón y destacan sin duda numerosos olotes, granos y hojas de diversas especies de maíz”, relató Araceli Rivera.
En términos generales, no se trata de un hallazgo fortuito pues los restos de productos alimenticios silvestres son evidencia de la cultura material, de patrones de subsistencia producto de la recolección y también resultado de la agricultura. La pintura realizada por los mismos grupos refleja aspectos tecnológicos pero también cuestiones de índole social e ideológica-simbólica.
Durante los trabajos de excavación en El Morro, los arqueólogos hallaron fragmentos de cestería y cordelería; algunos objetos líticos no registrados anteriormente y objetos rituales de uso desconocido. 3000 a 1500 años a C. Sobre las fechas de antigüedad de los hallazgos de maíz domesticado, “las muestras de carbón orgánico obtenidas en diferentes niveles estratigráficos del depósito de El Morro se encuentran en proceso en el Laboratorio de Fechamiento de la Subdirección de estudios y Apoyo Académico del INAH”.
Por asociación con la lítica recuperada en los depósitos más profundos, donde se localizaron dos puntas del tipo Abasolo se ha obtenido una fecha para el período Arcaico Medio de entre 3000-1500 a.C. Hace 50 años no había otros hallazgos de indicios de agricultura prehistórica o incipiente en México y menos en Nuevo León por lo que este es el primer hallazgo de este tipo para Nuevo León. “No había sido identificado ningún sitio arqueológico con este tipo de evidencias. Se consideró que los antiguos habitantes fueron solamente recolectores- cazadores y que no practicaron la agricultura. Para la segunda temporada de campo contamos con aproximadamente un millar de olotes y fragmentos de olotes”, mencionó Rivera Estrada. En la cronología del maíz en México, si anexamos el descubrimiento en Arramberri, Nuevo León; el sitio de El Morro se encuentra en el lugar seis de los puntos más antiguos de cultivo de esta planta en México. Arqueológicamente el descubrimiento en esta zona del noreste de México marca una separación que delimita el paso de una sociedad recolectora y depredadora a una sociedad organizada a través de la economía.
En este proceso se pasa de un nomadismo estacional a un sedentarismo por lo que podemos hablar de la presencia de aldeas, la misma Araceli Rivera ha realizado trabajos arqueológicos en algunos puntos de la Sierra de Arramberi y Zaragoza, detallado la existencia de estructuras circulares llamadas cusillos, no solo en Nuevo León, sino en Tamaulipas (Rivera Araceli, 2007) El cultivo del maíz tuvo connotaciones culturales ya que en las grandes civilizaciones de América era parte de la cosmología donde rituales, calendarios e infinidad de mitos giraban en torno al ciclo de este cereal, considerado una planta sagrada en muchas culturas. Sobre la presencia de pintura rupestre (siguiente foto) en el sitio la
especialista aclara que se trata de dos tipos
de evidencias; una relacionada a la cultura material, específicamente a
cuestiones económicas, es decir, patrones de
subsistencia, basados en la presencia de productos alimenticios silvestres,
fruto de la recolección, pero también alimentos resultado del cultivo. Además
la pintura refleja aspectos tecnológicos pero también cuestiones de
índole social e ideológica- simbólica.
Canibalismo La arqueóloga con más de 30 años de experiencia, aparte de cultivo del maíz, encontró dentro del abrigo rocoso, en diferentes niveles estratigráficos, restos óseos aislados, como falanges de manos y pies, un fragmento de clavícula, piezas dentales, fragmentos de cráneo, fragmento de clavícula, seguramente pertenecientes a diversos individuos; algunos de ellos hervidos y otros asados. Entre estos grupos indígenas no existió la concepción de tumbas, lo que prueba que los antiguos habitantes practicaban el canibalismo Además en un frente rocoso cercano al abrigo en estudio se exploró un entierro secundario probablemente asado y consumido ritualmente ya que sólo se encontraron fragmentos y astillas de huesos, no estaba completo.
La práctica de canibalismo y aprovechamiento del cuerpo humano fue común entre estos grupos, Alonso de León, en sus descripciones señalaba este tipo de conducta entre los antiguos habitantes del Nuevo Reino de León. “Entre esta gente de este reino es tan usado, que así del enemigo como del amigo la comen; con esta diferencia: que la del amigo comen en fiestas y bailes, a fin de emparentar con el difunto; la carne hecha en barbacoa y los huesos bebidos, y molido el polvo, en el diabólico brebaje de su peyote, con el que se emborrachan, como adelante diremos. Más la del enemigo la comen por vía de venganza -¡Que bestialidad!-, por costumbre que tienen, como gente habituada a comer cuantas carnes e inmundicias hay, y medio crudas. (De León, op.cit. 1980; Pag.:23). “Una india ladina de hacia la sierra que llaman Tamaulipa la vieja, informándome de ella, me dijo que la carne del amigo la comían las mujeres de la ranchería, y los varones no; que los huesos sí bebían todos en común. También los huesos muelen en seco, medio quemados, y los revuelven con el mezquitamal. (De León, Ibid. 1980).
La GrÁfica Rupestre del MaÍz en Nuevo LeÓn y Coahuila Aunque no muy frecuente el motivo rupestre del maíz aparece en algunos puntos de Nuevo León y Coahuila. Esparcidos en algunos sitios se puede apreciar el motivo, especialmente en lugares cercanos al cauce de agua o en abrigos rocosos que muy probablemente eran puntos donde se llevaban a cabo rituales, pues se trata de espacios especiales. La iconografía de lo que aparentemente se trata de plantas de maíz no deja nada azar y si las comparamos con la de otros puntos guardan muchas similitudes. ¿Qué evidencian los motivos rupestres del maíz en Nuevo León y Coahuila?, en primer lugar no se trata de un hecho fortuito, situación que se ha venido comprobando de manera paulatina, ya que a lo largo de los milenios pudo haber contactos entre las culturas mesoamericanas y los grupos de cazadores recolectores de la Gran Chichimeca. En segundo lugar, partiendo de la idea de ese contacto, se presenta un grado de conocimiento acumulado del movimiento del sol, la luna y las estrellas y que a través de iconografía del cereal bien pudieron establecer un puente entre su conocimiento ancestral y los relaciones que pudieron tener con los pueblos de Mesoamérica. Lo anterior tal vez ocurre en sitios cercanos a de Mesoamérica y algunas regiones del norte de México. ¿Contacto Chichimeca con Mesoamérica? La Quemada y Chalchihuites son vestigios antiguos cercanos, sin embargo, el reciente hallazgo de cultivo de maíz en El Cerro del Morro en Arramberri, Nuevo León aporta datos importantes pues el lugar se ubica a menos de 300 kilómetros de distancia de donde se ubican espacios con gráfica rupestre de maíz como Pelillal, General Cepeda, en Coahuila y el Maguelloso en Nuevo León. De acuerdo a la reconocida investigadora Beatriz Braniff (en la foto
siguiente) existe la posibilidad de que se presentasen relaciones comerciales
con objetos de carácter básico como son los alimentos, materiales de
construcción, leña, hierbas medicinales y otros, interesa reconocer el
intercambio de objetos de lujo, exóticos o de prestigio, los cuales indican un
tipo más complejo de estructuras políticas y comerciales. El estudio del
intercambio de esta clase de objetos permitirá sugerir el tipo de estructuras
políticas y comerciales existentes entre sitios y territorios. (Cfr. Braniff,
Beatriz, 2011).
“Estas interrelaciones comerciales entre regiones alejadas entre sí y de diferente cultura son sumamente interesantes, pues, en esencia, son evidencia de unidades sociales poderosas que obtienen objetos y bienes de otras zonas mediante el intercambio, el comercio, la colonización o el tributo. Es conocido que esas poderosas empresas comerciales y políticas pudieron, a su vez, fomentar o permitir la distribución de nuevos conocimientos, modas y tecnologías entre las diferentes poblaciones.” (Braniff, 2011, pag. 31).
Braniff insiste, pese a la evidencia que “la Gran Chichimeca no pueda considerarse como un “área cultural” según los parámetros establecidos por Kirchhoff, pues aquí vivió gente con diferentes tipos de subsistencias: cultivadores, cazadores, recolectores, pescadores, etcétera, que además pudieron o debieron cambiar su tipo de sustento de acuerdo a sus situaciones climáticas o históricas”. (Brafiff, Beatriz, pag. 30) Para efectos del presente trabajo “es importante recalcar que si bien Mesoamérica se desarrolló dentro de un medio ambiente fértil, con lluvias suficientes para basar su subsistencia en la agricultura, la Gran Chichimeca se ubica dentro de un medio ambiente árido o muy árido dificultando la supervivencia. En el siguiente mapa aparecen algunos de los sitios más importantes que participaron en los contactos interregionales”. (Braniff, 2011, pag. 31).
La diferencia cultural entre los chichimecas y los pueblos sedentarios es evidente, no hay duda de ello, sin embargo hay puntos de contacto y es en estas zonas donde esta conexión dejo algunas evidencias de este hecho. Por ejemplo en Tula Hidalgo se encontrarn restos de borrego cimarrón, obvio es que este mamífero no era originario de Mesoamérica pues su lugar de procedencia seguramente fue la zona norte de México, probablemente en Nuevo León o Coahuila. En estas zonas limítrofes el intercambio de productos se presentó como una consecuencia lógica, las guacamayas en Paquime, Chihuahua, solo por mencionar un caso. Tal vez durante muchos miles de años se mantuvo una relación entre Mesoamérica y los Chichimecas donde se intercambiaban materias primas y productos elaborados. De los pueblos Mesoamericanos los Chichimecas obtenían granos, cerámica, textiles, conchas y plumas; y ya casi a la llegada de los españoles, en Mesoamérica se obtenía de la “Gran Chichimeca” piedras azul-verdes, peyote y pieles. Abundan las crónicas sobre el aspecto de Los Chichimecas y los describen se muchas formas no obstante entre los rasgos generales encontramos que los hombres así como las mujeres usaban el cabello largo.
Tribus como Los Guachichiles y Los Guamares con su pelo de rojo, al igual que otras partes de su cuerpo. Es claro decir que en Gran Chichimeca faltaba mucho el alimento. Salvo en muy pocos casos los indios cultivaban el maíz y algunos tipos de calabaza, pero generalmente aprovechaban las tunas, mezquites, bellotas, ciertas semillas y raíces, así como de la caza y la pesca. (Valdez Carlos Manuel 1994).
El hecho de que algunas tribus cultivaran maíz fue aprovechado por las expediciones españolas enviadas contra ellas, pues la destrucción de los maizales fue un método de obligarlos a hacer la paz.
RepresentaciÓn de Los Chichimecas en Historia Tolteca-Chichimeca Etnias como Los Tecuexes, Caxcanes, Pames y Guamares implementaron la agricultura, en tanto que Zacatecos y Guachichiles fueron completamente cazadores y recolectores; en ese sentido podríamos decir con toda certeza que las tribus citadas intercambiaron artículos comerciales con las cultuas mesoamericanas, donde obtenían productos canjeando armas y piedras como turquesas sin omitir el peyote, bastant apreiado en el centro de México.
Con todos los datos anteriores es claro establecer un escenario hipotético donde en base a datos etnohistóricos se pueda afirmar que algunos grupos Chichimecas del norte de México cultivaron maíz. La evidencia encontrada en El Morro en Arramberri, Nuevo León es clara y contundente y puede unirse a una serie de descubrimientos en el norte de México. La grafica rupestre las tribus arcaicas en el noreste de México en muy variada y como toda manifestación de este tipo tiene una estrecha relación con el medio ambiente circundante. En el caso de las plantas de maíz estas se hallan extendidas en una amplia porción del territorio de Nuevo León y Coahuila y aunque en cuestión de la investigación de las expresiones rupestres ha mostrado avances, todavía queda mucho por hacer. En las pinturas de la cueva de Cacaxtla en Tlaxcala los antiguos artistas dejaron claro en sus murales la importancia que tenía el maíz en su cosmología.
A continuación vamos a realizar un recorrido por la gráfica rupestre del maíz en algunos sitios del noreste de México. Se trata de una aproximación breve, basada solo en la apariencia del motivo y algunas implicaciones que el hecho pudiera tener. Lo que sí no podemos negar es los posibles contactos entre las culturas Chichimecas con Mesoamérica, relación donde el maíz puede ser un elemento importante. De una manera breve realizaremos corto recorrido visual del motivo y características de los sitios. Las Margaritas Las Margaritas es un espacio que se encuentra en General Cepeda en el sur de Coahuila.
La zona de acuerdo a las crónicas era un lugar donde se sembraba maíz, al respecto Rufino Rodríguez escribe: “cuando Francisco Cano, allá por el año de 1568, en su travesía hacia el norte en busca de minas de oro y plata, al llegar a terrenos de lo que ahora es General Cepeda, menciona que los nativos eran “mansos” y que tenían casa de “esteras” y que sembraban maíz. Cano manda un informe a la intendencia de Guadalajara y menciona que entre la fauna observada estaba el oso, el venado y el bisonte. En la época en que le tocó viajar coincidió con temporada de lluvias por lo que las lagunas de Viesca y Mayrán tenían agua y menciona a las autoridades de Guadalajara, que por estas aguas “se puede llegar a la Florida”. (Rodríguez Garza, Rufino. 2012).
Las Margaritas se encuentra en un punto cercano al agua y al menos se tiene evidencia etnohistórica de la presencia del maíz en este lugar del noreste de México. Huizachal Huizachal se encuentra ubicado en la zona limítrofe de Nuevo León y Coahuila y su iconografía queda enmarcada dentro del estilo La Mula-Pelillal. El espacio se encuentra a unos kilómetros del poblado El Anhelo, en Ramos Arizpe, Coahuila. Huizachal se localiza en un pequeño lomerío rodeado de una planicie aluvial bañada por las inundaciones del Arroyo Patos y por las corrientes que bajan de la Sierra Pinta.
El motivo anteriormente explicado se halla en una roca junto a motivos como lo son las astas de venado y las cornamentas de borrego cimarrón. No se trata de un grabado sobrepuesto ya que el trazo con toda certeza fue elaborado al mismo tiempo que todo el conjunto rupestre, la antigüedad del lugar puede ser similar a la sitios arqueológicos cercanos como El Marrón y Presa de la Mula en Mina, Nuevo León, cuya edad se puede remontar a los 3, 500 años.
Icamole La zona de Icamole se encuentra muy cerca del poblado con ese mismo nombre en García, Nuevo León. Ubicado muy cerca del cauce del Río Salinas, el lugar donde se localiza el grabado de lo que puede ser una planta de maíz es una loma conocida como Campo V. En el conjunto rupestre el motivo se sitúa a un lado de una serie de grabados incisos y la cara de la roca se orienta hacía la puesta del Sol.
En Icamole predominan varios estilos; el relacionado con la cacería, los motivos ligados a la flora (fitomorfos) y a la fauna (zoomorfos), sin omitir aquellos grabados relacionados a los conteos de los ciclos lunares y el movimiento de algunos planetas como venus.
El Barril
El Barril se ubica al oriente del municipio de Ramos Arizpe, justo en la orilla de un arroyo que baja de un alta cordillera montañosa. En una de las paredes rocosas se encuentra un trazo que podríamos identificarlo como con la planta de maíz. Al lugar se le conoce además como el Cañón de las Iglesias y posee una enorme variedad se pinturas y grabados cuya antigüedad puede comprender desde el periodo paleoindio a la etapa de la llegada de los colonizadores españoles.
Una enorme roca con un grabado muy estilizado, llama la atención, este petroglifo no lo podemos enmarcar con la iconografía rupestre de la región por lo que se abre la posibilidad de algún tipo de cultura con otra tradición artística. Lo anterior puede ser un motivo para futuras y amplias investigaciones, la gráfica rupestre muestra posible evidencia de otros elementos culturales. Solo por mencionar la pintura que se encuentra en los abrigos rocosos en El Barril se caracteriza por el delineado fino del trazo y guarda muchas similitudes al estilo que hemos visto en lugares como Chiquihuitillos y El Maguelloso a unos 100 kilómetros de distancia.
Mesa de Catujanos Mesa de Catujanos se localiza en el Municipio de Candela, muy cerca de la frontera de Nuevo León, y constituye uno de los lugares de grafica rupestre más espectaculares de todo México. Se trata de una serie de abrigos rocosos donde los antiguos grupos de cazadores recolectores marcaron su cosmología en los frontones pétreos.
La Mesa de Catujanos fue un baluarte para los nativos y después para los españoles que llegaron a construir un fuerte, que aún conserva sus troneras. El rancho tiene poco más de 15 mil hectáreas de extensión y es una meseta que tiene una altura de 830 sobre el nivel del mar. Hacía 1669, lo menciona Juan Bautista Chapa, compañero del capitán Alonso de León, quien describió la mesa con una medida de aproximadamente 20.9 kilómetros de largo y una circunferencia que rebasaba los 20 kiólmetros. (De León Alonso, 1980). La planta de maíz se encuentra en uno de los abrigos rocosos y fue plasmada en una primera instancia ya que luego fue sobrepuesta por otro motivo en un rojo más intenso. La antigüedad de la pintura se puede remontar a los 3, 000 años.
El Maguelloso se localiza en uno de los cañones de la antigua zona borreguera de Nuevo León. Conocido por pocos, este paraje, ubicado entre una serie de cañones, en tiempos pretéritos estuvo caracterizado por su agua abundante.
Uno de los picos de las serranías aledañas a este punto se le denomina “La Caja Pinta” y es un referente para ubicar al Maguelloso desde lo lejos. El espacio se trata de un sitio intraserrano flanqueado por arroyos secos que en el pasado albergaron a los grupos de cazadores recolectores. El área fue un medio ideal para la cacería pues el agua abundante pudo sostener un sistema muy rico en recursos bióticos.
Otra formación montañosa importante para las tribus arcaicas seguramente fue el Cerro de la Popa es otra de las postales que se pueden apreciar en la zona aledaña al anterior sitio arqueológico. Lleno de leyendas, el cerro permanece literalmente sin explorar pues la crisis de inseguridad le ha pegado fuerte como toda esta región.
El Pelillal en Ramos Arizpe, en Coahuila, tal vez sea uno de las zonas arqueológicas de gráfica rupestre más extensas de México, ya que suma más de 50 sitios con pinturas, petrograbados, arte móvil y geoflifos que en su totalidad abarcan unos 300 kilómetros cuadrados y abarca hasta el vecino estado de Nuevo León. Presa Pantalones es solo una parte de ese conjunto y se trata de un lugar ubicado en la cortina de una presa que cuenta con su vertedero de que escurre el agua a minúsculas parcelas, que se suelen sembrar de chile y en épocas más recientes pasturas.
Seguramente en tiempos pasados el agua se estancaba situación que permitió los asentamientos humanos en la prehistoria, prueba de ellos la gran cantidad de chimeneas y fogones.
La cordillera tiene una orientación oriente-poniente, pero en el lado oriente cambia hacia el sur. La longitud de este promontorio pasa de los tres kilómetros, y aproximadamente en la parte media se levantó la cortina y para el enrocado se utilizó piedra de allí mismo por lo que se destruyeron buena parte de los motivos grabados.
Este es un lugar importante pues aparte de los grabados hay espacios con pinturas. Otra curiosidad del sitio es que localizaron plantas de maíz.
En este conjunto Presa Pantalones en la cortina hay un petroglifo que detalla claramente al dios mesoamericano Tláloc, si bien se puede tratar de una semejanza iconográfica, el grabado en si es muy pareció, queda abierta la interrogante para futuros análisis.
Si bien es cierto que el símbolo de Venus es muy común en toda esta región de Coahuila y Nuevo León, en Presa Pantalones es muy frecuente la representación de la cruz enmarcada que viene siendo la representación de esté planeta o la estrella de la mañana, identificada con Quetzalcóatl. Además algunos motivos elaborados en lugares especiales pueden tener relación implicaciones arqueastronómicas.
Cueva del Caballo Blanco En una de las muchas anécdotas que cuenta algunos habitantes de la comunidad de Hipólito en Ramos Arizpe es la de la Cueva del Caballo Blanco. Dedicados al pastoreo de ganado caprino en algunas de sus muchas salidas al campo mencionan la existencia de una cueva donde encontraron restos de cordeles, cestería y algunos olotes (mazorcas sin granos) de maíz.
Al abrigo se le conocía como la “Cueva del Caballo Blanco” y se localiza a mediación de una cresta rocosa. Al percatarse de la noticia algunos trabajadores de las vías del ferrocarril acudieron al sitio y con palas escavaron el sitio en busca de un tesoro escondido, sin embargo lo que encontraron fueron más olotes e implementos de las tribus antiguas. De la mayoría de lo que se encontró no se sabe nada. Algunos de los viejos pobladores recuerdan a un grupo de excursionistas que llegaron a este paraje hacía mediados de los años ochenta.
Al parecer se trataba de un especialista que encontró olotes de maíz, referencia dada por uno de los lugareños que lo acompaño a esa excursión.
Se desconoce si se llevó a cabo una publicación de este hallazgo, sin embargo esto es solo uno de los muchos ejemplos de esas historias en el semi-desierto tan llena de tesoros escondidos en sus montañas.
En los recorridos por los sitios donde abunda la posible gráfica rupestre relacionada con el maíz nos hemos percatado de la presencia de un implemento indígena especialmente usado para moler. Se trata del “metate”, artefacto muy popular en la cocina mexicana que data desde la prehistoria y que su uso era muy difundido hasta mediados de la segunda década del siglo pasado cuando fue substituido por el molino eléctrico.
En algunos puntos los metates pueden ser vistos en las rocas donde se encuentran los motivos rupestres.
Dibujo que se encuentra al lado forma parte de un códice prehispánico que detalla la manera en cómo se usaban los metates en la antigüedad:
Área Extensa Recientes investigaciones encontraron que una de las evidencias más antiguas del cultivo del maíz al norte proviene del valle del desierto conocida como la Cuenca de Tucson al sur de Arizona, cercana a los asentamientos de los pueblos Zuni y Hopi, del norte de Arizona y noroeste de México. El maíz llamado Chapalote se cultivó en la prehistoria en esta parte de Estados Unidos.
Lo cierto es que en algunos grabados encontramos la planta y el motivo del maíz asociada a situaciones complejas por lo que el carácter sagrado del cereal es muy evidente en el trazo.
El anterior petroglifo se encuentra en Cibachrome, Nuevo México, Estados Unidos y representa a un hombre que lleva un tocado de cuernos de borrego cimarrón, coronado con plumas de águila, porta una especie de palo para plantar. Al lado se pueden ver hombres a caballo en acciones de caza. Es notorio que el motivo por si solo se trata de un grabado con elementos relacionados con el sincretismo cultural. Solo para ampliar la información un estudio de Labate (Labate, Et al,
2003) y un grupo de investigadores, hacía el 2003, daba a conocer que los
maíces más antiguos en Estados Unidos son los cristalinos norteños y su
antigüedad se remonta a 1000 años AC. La presencia de esta variedad se maíz se
ha rastreado desde el suroeste de los Estados Unidos y los datos arrojados
acotan que se difundieron hacia el noreste por las Grandes Praderas hasta el
año 1000 de nuestra era. Siguiendo la Ruta del MaÍz A parte de las evidencias arqueológicas y de la posible gráfica rupestre del maíz otra fuente de información son las fuentes etnográficas donde se obtienen datos precisos de lugares y fechas en específico. Sin embargo para el norte de México las la mayor parte de relaciones escritas por los europeos son tardías o bien contienen informaciones sobre aspectos de guerra, costumbres, geografía o evangelización. La Expedición de Álvar Núñez Cabeza de Vaca Sobre ese vacío en la etnografía del contacto entre españoles y los pueblos originarios del norte de la Nueva España, la narrativa de Álvar Núñez Cabeza de Vaca es un punto y aparte ya que detalla el ambiente, las costumbres y aspectos muy especiales de las tribus que habitaron esa porción desconocida de México y el sur de Estados Unidos. En el relató del explorador de origen Andaluz queda asentado que algunas tribus cultivaban maíz y como este cereal fue la clave para ir en busca de los españoles en el norte de la Nueva España. Tomamos el relato de Cabeza de Vaca como un testimonio fuerte para evidenciar el cultivo del maíz en la región y como los españoles visualizaban esta planta como sinónimo de modernidad. Fue en el año 1528, a menos de una década de la caía de Tenochtitlán a manos de las huestes de Hernán Cortes, que un grupo de exploradores españoles comandada por Pánfilo de Narváez naufragó a causa de un ciclón frente a la Galveston, Texas, en el Golfo de México. Cuatro fueron los supervivientes del naufragio, se trata de Andrés Dorantes de Carranza, el esclavo Estebanico, Alonso del Castillo Maldonado y Álvar Núñez Cabeza de Vaca. (Cabeza de Vaca, Álvar, 1976) En la crónica se detalla la manera en como los cuatro hombres vivieron entre los indios durante ocho años ya sea como esclavos, comerciantes y hasta curanderos. De acuerdo a especialistas los españoles atravesaron caminando suroeste de los actuales Estados Unidos y norte de México, justo antes de internarse en la Sierra Madre, antes de donde ahora se encuentra Monterrey, Nuevo León cortan hacía la actual Monclova hasta alcanzar en 1536 lograron volver a la Nueva Galicia, ahora Sinaloa. Fueron casi 4000 km del viaje y ocho años de una larga caminata de los exploradores españoles.
En uno de los pasajes del relato Cabeza de Vaca narra la manera en cómo fueron esclavos de la tribu de indios Ananarivo en la costa del Golfo de México. Y detecto la existencia de semillas de maíz y como intuyó que este cereal lo conduciría la civilización. La tribu que los esclavizó todo hace indicar que se trata de los Krankawa, etnia extinta hacia mediados del Siglo XIX en el norte de Nuevo León y Reynosa, Tamaulipas.
La formidable historia fue publicada hacia 1542 con el título de "Naufragios" y por si misma es rica en datos etnográficos y muestra la otra cara de la moneda donde se invierte el papel y el europeo pasa de perseguidor a perseguido. A continuación vamos a mostrar unos fragmentos de las muchas referencias que Cabeza de Vaca hace del maíz.
Es evidente en la narración de Álvar Núñez Cabeza de Vaca la desesperación por encontrar este cereal y lo vital que era el hecho de seguir la ruta del maíz para llegar a la civilización. De tal modo que maíz en gran medida se le asocia con los pueblos civilizados y por otro lado es constancia de la presencia de este grano en el noreste de México. Por lo que al cotejar el descubrimiento del cultivo del maíz en Arramberri, Nuevo León; la gráfica de esta planta en algunos sitios ya descritos y añadiendo el relato del Álvar Núñez Cabeza de vaca, existen elementos que bien pudieran sustentar el objetivo del presente trabajo.
Consideraciones Finales Es difícil asegurar que los antiguos grupos de cazadores recolectores llegaron ha cultivar maíz en esta región de México. Aunque en la gráfica rupestre la evidencia lo hace indicar, la evidencia contundente, producto de los hallazgos contundentes en la región de la Sierra Madre Oriental en Arramberri, Nuevo León abren el abanico de posibilidades que pasan de simpes suposiciones ha hechos reales. El maíz pudo haber llegado a esta región por contacto directo con las culturas mesoamericanas, el clima, mucho más benévolo que en la actualidad pues hubo periodos de mayor humedad que los de ahora pudo haber propiciado que en algunos ligares, cercanos a ríos o lagunas, existiera una incipiente agricultura. La maestra Beatriz, nuestra querida “Tita” Braniff, sostenía que en las culturas de Sonora, Chihuahua y aún más al norte, se desarrolló un sistema de intercambio con Mesoamérica, hecho que refuerza el contacto con el noreste prehistórico de México donde pudieron haber intercambiado peyote, pieles, armamento y otros minerales que abundan en esta región. Aunque en Mesoamérica el maíz jugo un importante en la cosmovisión, astronomía, la alimentación de las altas culturas, en el noreste de México, dada la condición de grupos de cazadores recolectores, este sistema los mantenía literalmente ligados a su medio circundante, tan es así que fueron exterminados tras la llegada de los europeos a esta región de la antigua Nueva España. El que en algunos lugares, y no en todos, existan motivos rupestres de la planta del maíz es indicativo de contactos con las culturas mesoamericanas y estos bien se pueden remontar hacía periodos que posiblemente se remontan hasta principios de nuestra era y llegan al año 1000. (Véase el cuadro más adelante). Al llegar a los españoles la perspectiva cambio radicalmente y seguramente, pero ya en tiempos históricos, los Tlaxcaltecas fueron los encargados de implementar el cultivo del cereal en esta región.
Iconográficamente, en el presente trabajo, al maíz se le ha representado de una sola manera en un trazo que retrata fielmente a la planta, sin embargo en el Códice Borgia, mismo que proviene del sur de Puebla, en el corazón de la zona Popoloca. En este documento gráfico de detalla al maíz y sus deidades añadidas como para importante de la cosmovisión de las culturas mesoamericanas. El grado de conocimiento de la planta en gran medida se ve reflejado en los múltiples rostros atribuidos al maíz y los dioses añadidos. (Castillo Tejero, Noemí 2004).
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2015
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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