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La quebrada Chorunga La quebrada Chorunga desciende (Nor-Este/Sur-Oeste) desde las alturas del Coropuna pero no desagua las aguas del deshielo de ese nevado sino depende completamente de las lluvias estacionarias, por lo tanto su caudal de agua está supeditado a la cantidad de lluvias de las partes altas. La mayor parte del año el caudal del río Chorunga es mínima o nula, así mismo, la lluvia es excepcional en el lugar; al parecer estas características del paisaje no han tenido mayor variación en el tiempo; el registro arqueológico lo comprueba, puesto que no se ha observado evidencia alguna que indique el uso agrícola del área. Actualmente no se observado ningún tipo de actividad agrícola ni ganadera tanto en las partes altas como medias; sólo en la parte baja los actuales pobladores han ganado terreno en el lecho del río en beneficio de la agricultura. La principal economía del lugar es la explotación (formal e informal) de oro, complementariamente se siembra productos frutales como higo y uva (sus vinos y pisco son excepcionales). La mayor parte de
los cerros de esta quebrada presenta una fuerte pendiente. Existen varios
cerros que presentan en sus cumbres grandes afloraciones rocosas de originados
por tufo volcánica, especialmente en la margen izquierda de esta quebrada;
pero, solamente en 2 de estos cerros hemos encontrado que estas afloraciones
volcánicas han sido usados para grabar imágenes o petroglifos: Chillihuay y el
cerro donde se encuentra la zona arqueológica de La Jarana, ambos solamente los
separada poca distancia y una pequeña quebrada. Las evidencias arqueológicas de la Quebrada Chorunga En nuestro recorrido, en esta quebrada, hemos observado abundante presencia de sitios arqueológicos; se tratan de aldeas de dimensiones pequeñas y medianas; siendo la más sobresaliente el asentamiento arqueológico La Jarana, que por su nivel de complejidad, diseño arquitectónico y hermosas construcciones pudo haber tenido un rol importante en la administración de este pequeño valle. Todas las aldeas arqueológicas han sido edificadas con paredes de piedras semi canteadas unidas con barro. Muy buena parte de estos asentamientos han sido reutilizados posteriores como cementerios arqueológicos. Hemos registrado en 2 asentamientos arqueológicos que muestran una arquitectura especialmente acondicionada para su uso mortuorio: Chillihuay 2 o Complejo Arqueológico Chillihuay y, el Sitio Arqueológico de La Jarana. Hasta el momento en la quebrada Chorunga hemos registrado 2 cerros con petroglifos en sus cumbres o partes altas: el cerro Chillihuay y el cerro Jarana; coincidentemente ambos yacimientos de petroglifos están asociados a asentamientos arqueológicos ubicados en la parte baja y faldas de esos cerros. Es muy probable que los ejecutores, guardianes y adoradores de las imágenes grabadas vivieran en esos asentamientos arqueológicos. Se han utilizados, para establecer estos asentamientos arqueológicos, todo los espacios posibles: conos deyectivos de las quebraditas y correnteras que existen entre los cerros; las laderas y faldas de los cerros que pudieron permitirlo, etc; es muy notorio la necesidad de utilizado todo los espacios posible para construir viviendas. No se ha observado asentamiento arqueológico alejado del cauce del río Chorunga. Hemos registrado, delimitado y señalizados 13 sitios arqueológicos (faltando registrar posiblemente otra cantidad igual o mayor). Todos los sitios arqueológicos presentan en superficie cerámica del Horizonte Medio (Huari) y local Chuquibamba (Horizonte Medio – Intermedio Tardío). Es muy probable que estos asentamientos arqueológicos se encuentren sobre construcciones de épocas más tempranas, evidenciando el uso continuo de este espacio. En los petroglifos de Chillihuay hemos registrado un número muy alto de iconografía formativa (Paracas), a diferencia de la nula presencia de cerámica formativa en toda esta quebrada. El cerro Chillihuay se ubica en la margen izquierda de la quebrada Chorunga y casi al centro de esta quebrada, ubicación especial que lo convirtió en el centro del mundo mágico de los chorungas y el lugar obligado para el peregrinaje; presenta afloraciones rocosa originado por tufo volcánico (una variedad de Andesita), mayormente de color gris blanco que expuesto al intemperismo sufre un proceso de oxidación por el cual toma una tonalidad rojiza. Estas afloraciones rocosas están presentes en varias zonas de este cerro pero sólo han sido usadas, para grabar los petroglifos, 2 de estas zonas, justamente las ubicadas en ambas quebradas o correnteras de agua. A propósito, en las partes altas del cerro Chillihuay hemos observados grandes concentraciones de tylansias (flora que se mantiene con la humedad ambiental), es muy probable que en determinado momento se hayan producido venidas de agua. La ventaja de la poca dureza de este tipo de roca ha permitido por medio del rayado, golpeado o por percusión con alguna tipo de herramienta algo más dura el grabado de imágenes en bajo relieve; la poca dureza de la roca también actúa como dificultad por tener que evitar el desastillado al momento de realizar las incisiones para el grabado. Sin duda un trabajo delicado y metódico por parte del artista, que además se aprovecha de los contrastes tonales de la roca con la parte grabada.
Los Petroglifos de Chillihuay se encuentran concentrados en 2 sectores del cerro: Una de ellas ubicado al centro del cerro el cual recorre una quebrada en dirección Sur-norte, culminando perpendicularmente a la quebrada (Sitio Arqueológico los petroglifos de Chillihuay o Chillihuay 1). La segunda concentración de petroglifos se ubica en el extremo Sur-Oeste del cerro y recorre una quebrada en dirección Este-Oeste y en forma paralela a la quebrada de Chorunga (Complejo Arqueológico Chillihuay o Chillihuay 2).
Existe una preferencia por ocupar grandes paneles, haciéndose evidente su reutilización en distintos tiempos, por el cambio estilístico y temático; pero las imágenes que se agrega posteriormente no se sobreponen drásticamente, existe ya un sentido de composición que se mueve bajo el impulso artístico. La lectura de las imágenes antecedidas no sólo es comprendida sino que además, se enriquece con nuevos símbolos; planteando una estrecha relación entre ellas, basados en los mismos intereses de reincidencia vital. Las primeras organizaciones sociales – Formativo: Aparece una imagen antropomorfa, un personaje mítico con atributos felínicos y serpientes característicos de este período.
Al igual que otras
representaciones la distinción de este personaje se encuentra en la complejidad
de su tocado. El artista utiliza el concepto de cierre, centrando su atención
en algunas zonas. Si bien no define la cabeza, los elementos como el tocado, el
ojo y la boca, nos figuran la posición de esta. Del mismo modo resuelve el
cuerpo donde son los brazos los que determinan su ubicación.
El tocado se define por grecas en dirección vertical; la línea recta que la define es a veces sustituida por curvas, la irregularidad de sus segmentos responden a su relación con el movimiento continuo de las serpientes. Estas se encontraban asociadas a centros de origen de agua que además se señalan como símbolo de vida por estar ligadas a la lluvia y la fertilidad vegetal. Sin embargo, la característica que más llamaba la atención sobre esta especie, era el acto de renovar cada cierto tiempo su vieja piel. Esto pudo motivar su comparación con el movimiento de los astros, dioses lunares y solares, creadores y renovadores de la vida. En ese sentido puede encontrarse en las formas ofídicas la mejor representación de los procesos de cambio. Las serpientes son representadas a modo de líneas ondulantes o rectas con quiebres, como si describiera el movimiento del cuerpo al momento de desplazarse. En esta primera greca, se plantean 4 movimientos del lado izquierdo, el cuarto de ellos marca el inicio de una boca agnática, propia de las formas chavines, la misma que se remarca por la contraposición de los dientes del felino.
La segunda greca realiza 2 curvaturas del lado izquierdo, culminando en la formación del ojo con pupila centralizada.
La tercera greca conformada por dos curvaturas semejantes a la segunda greca actúan como un módulo de repetición con cambio de posición o en reflejo.
La cuarta greca pierde la continuidad planteada en las 3 anteriores, se presenta dos líneas serpenteantes la primera con culminación de voluta.
Se definen los hombros del personaje por medio de líneas horizontales, las que dejan el espacio en el que comenzaría el cuello. Líneas rectas definen los brazos, el derecho se apoya sobre el pecho y el izquierdo sobre el abdomen, en ambas muñecas se representan brazaletes con un círculo centralizado. El lugar de las manos sintetiza la cabeza de la serpiente en tres líneas y los ojos en dos círculos que harían referencia al mismo tiempo a la imagen astral. La representación de mundo estelar es muy frecuente. Para ello también se recurrió a símbolos que servían para relacionarlos con las representaciones zoomorfas y antropomorfas que conformaban una compleja oración acompañada de ritos realizados a través de las transformaciones sufridas a partir de la bebida de alucinógenos. El ruego por la fertilidad, la abundancia, la efectividad en la cacería, como en la agricultura, etc.; se elevaba el pedido a los astros quienes marcaban los cambios estacionales.
Es resaltante el interés del artista por marcar la posición de la cresta ilíaca. Alrededor del cual se acomoda un cinturón que sostiene el taparrabo de forma triangular que se extiende en la parte media. Los primero rasgos prechavines van conformándose en estas representaciones: el ojo excéntrico, la boca agnática, los dientes de felino a posiciones contrapuestas, así como las pampanillas, el cinturón que cuelga alrededor del personaje. Las piernas definidas por medio del contorno lineal, presentan adornos en los tobillos, por medio de dos líneas horizontales con círculo centralizado. Los dedos de los pies se sintetizan en 3 líneas; el talón izquierdo se define por medio de una curva, mientras el derecho lo hace con una línea recta.
El Señor
Identificado como tal, por presentar un tocado y un vestido de mayor complejidad, a pesar de estar representado en el mismo panel que el guerrero, se encuentra en la parte superior de este, enalteciendo su rango. La cabeza, el torso y los brazos se representan frontalmente, mientras la piernas y los pies de perfil izquierdo y derecho correspondientemente. Está construido en base a una estructura de 5 a 6 cabezas. El cuerpo está representado desde distintos ángulos, pues así mejora la percepción de su forma.
El tocado presenta 5 triángulos con puntos circulares centralizados, la formación por medio de líneas diagonales izquierda y derecha, pasan a formar rombos. Recuérdese que los rombos sintetizaban el cuerpo de las ranas, aludiendo a los focos de agua. Las formas se sostienen sobre un cinto punteado en el centro que culmina en dos círculos concéntricos a modo de pendientes u orejeras. La preferencia de círculos y tacitas hace referencia al espacio astral.
Las líneas diagonales en el rostro, parecen corresponder a pintura facial, en ambos lados de la cara, partiendo desde los ojos hacía el lugar en el que se ubica el maxilar.
La cabeza y el cuello del personaje mediante un cuadrado y un rectángulo respectivamente. Los ojos de forma rectangular presentan pupila centralizada. En el cuello parece representarse algún tipo de adorno, por la presencia de 2 líneas diagonales.
Lleva un pequeño unku sin mangas, el decorado parece corresponder a triángulos, siendo el área inferior el de ondas marinas.
Extiende los brazos hacia los lados, parten desde los hombros los que han sido marcados por un cambio direccional de la línea. Cada brazo se conecta a bastones de mando y armas. Líneas diagonales continuas podrían representar la presencia de pintura corporal o tatuaje permanente.
En las pantorrillas presenta adornos similares a los brazaletes. Es notoria la intención por destacar la forma del músculo de los muslos y la pantorrilla, así como definir la rodilla y los talones. Se identifican 5 dedos en las manos y pies sintetizados en líneas vistas frontalmente.
El guerrero
Aunque tiene mayor tamaño es representado en un nivel inferior de la roca. Conserva una proporción de 6 cabezas. El cuello, el torso y los brazos están representados frontalmente; mientras que la cabeza, el tocado, las piernas y las manos siguiendo el perfil derecho. Las distintas posiciones responden a ser el ángulo desde el cual se percibe mejor su forma.
El tocado representado de perfil derecho destaca su textura incluyendo puntos.
La cabeza cuadrangular presenta ojos y boca rectangular. Parte de los ojos, la nariz y la boca se encuentran deteriorados; pero es visible la nariz triangular. El rostro presenta maquillaje facial con el símbolo de la greca escalonada.
El cuello parece poseer algún tipo de adorno sintetizado por medio de líneas diagonales.
Líneas diagonales aparecen en los brazos culminando en brazaletes. Ambas manos presentan los 5 dedos, definidos en líneas rectas. En ambas manos sostienen flechas. Su vestido se conforma por un unku sin mayor decoración.
Las piernas se muestran en perfil derecho, destacan la forma de los muslos, las pantorrillas y las rodillas, adornos en los tobillos.
ConclusiÓn Chillihuay fue un centro de unificación religioso visible en el mundo de las formas simbólicas de las poblaciones de la zona de forma permanente y continuas desde épocas muy tempranas hasta el período conocido como de los Estados Regionales. Existe mucha similitud y “hermandad” tanto en la técnica usado en el grabado, simbología y cosmovisión y, los períodos cronológicos en el uso de estos espacios entre los petroglifos de Chillihuay y Toro Muerto. El sustento que garantizó la permanencia continua en la zona por los Chorungas, estuvo determinado por la caza, el pastoreo de altura; así mismo por el recurso minero, este último determinaba el estatus social durante el arcaico, pues utilizaban diversos tipos de roca para la confección de adornos corporales, los mismos que se manejaban como parte del intercambio comercial, la importancia de un hombre se media en torno a sus relaciones sociales. Los yacimientos de petroglifos de altura (Chillihuay, La Jarana) tienen asociados a los “pies” o faldas de los cerros colindantes asentamientos arqueológicos del período Desarrollo Regional (Intermedio Temprano) y reutilizados como cementerio con enterramientos Wari (Horizonte Medio) y Chuquibamba La peculiar ubicación geográfica del Cerro de Chillihuay determinó el uso del lugar como el centro mágico-religioso. Otro cerro cercanos con las mismas afloraciones rocosas de andesiticas si bien es cierto presentan representaciones rupestres están son en menor cantidad y sin alcanzar la calidad y complejidad simbólica de Chillihuay.
—¿Preguntas, comentarios? escriba a: rupestreweb@yahoogroups.com— Cómo citar este artículo: Chumpitaz Llerena, Daniel y Rodríguez Cerrón, Maritza. Los petroglifos de Chillihuay:
la imagen antropomorfa (del formativo al período de integración Wari). En Rupestreweb, http://www.rupestreweb.info/petroglifoschillihuay.html 2014 REFERENCIAS ADAM,
Leonhard GERO, Joan
M. GUFFROY,
Jean 1999 El Arte Rupestre del Antiguo Perú. IFEA. Lima-Perú. 148 pag. KAULICKE,
Peter MEJÍA
XESSPE, Toribio NÚÑEZ JIMÉNEZ, Antonio |