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La
población más cercana a Tiopampa es la de Paucará. Esta fue creada como
distrito el 15 de Enero de 1943.Se ubica al norte de la ciudad de Acobamba a la
cual está unida mediante una
carretera afirmada por donde se accede en no más de una media hora. Cuenta
además con carreteras que lo vinculan a las ciudades de Huancavelica, Huancayo
y Huanta. Tiene una superficie de 225 km2, y ocupa casi la cuarta parte del área total de la provincia
de Acobamba. Su altitud es de 3,806 metros sobre el nivel del mar. Está
localizado a 12° 42´0¨ latitud Sur, y a 74° 41´0¨ Oeste. Su clima es frío y
seco con temporada de lluvias de diciembre a marzo y tiempo de estío de Abril a
Noviembre. Para visitar la zona con fines de investigación o turismo es
preferible hacerlo en los meses de estío, para evitar contratiempos con las
salidas al campo.
Tiene
una población de 10,000 habitantes y es uno de los ocho distritos de la
provincia de Acobamba con gran actividad comercial. Ocupa una posición
intermedia, desde el punto de vista geográfico, entre los ambientes de puna y
los valles del Mantaro al
Este y el Urubamba al Oeste por lo que tiene un
régimen climático templado.
La
topografía del suelo es accidentada y sus terrenos se inclinan hacia la cuenca
del rio del mismo nombre. Por esas laderas predominan las rocas de tipo volcánico, de manera que al
entorno del territorio paucarino, se observan numerosas tobas volcánicas que
aparecen en forma de conos distribuidos entre los campos de cultivo. Algunas de
estas tobas sirvieron para construir sepulturas tipo ventanillas como lo es el
caso del vecino sitio de Chanquil, donde justamente se aprecian
dichas estructuras funerarias.
Los
principales cultivos para la subsistencia son la papa, la cebada, el trigo, las arvejas, el olluco, las
habas y la mashua. Se crían
también animales como los camélidos, las ovejas, ovinos y roedores menores como
el cuy que sirven para el consumo local pero también para la venta a otras
localidades. Las ferias dominicales activadas durante todo el año, con la
asistencia masiva de muchos comerciantes y pobladores del entorno son una
muestra de las fuertes transacciones comerciales a nivel regional.
En
la quebrada donde se localiza Tiopampa, se observa una vegetación arbustiva de
quinuales, eucaliptos, cactáceas y un arbusto espinoso denominado “airampo” cuyos pequeños frutos suelen
utilizarse para el consumo humano directo o la preparación de refrescos o
mazamorras. Hay espacios pequeños donde aparecen cultivos especialmente de
papas.
Se
accede al sitio de Tiopampa por la quebrada Wichjana a través de un
conglomerado de tobas volcánicas que aparecen como grandes conos de color
plomizo (Figura. 3). Luego se ingresa por una falla geográfica en la que abundan numerosos
bloques dislocados en ambas márgenes de un río, al pie de altos acantilados muy
accidentados. Este rio, después de
la citada quebrada, prosigue su curso para finalmente desembocar en la cuenca
del Urubamba.
La
cueva es poco profunda cuya entrada mide 17.50 m de largo en su boca, con una
extensión de 10.50 m. y una altura de 10.00 metros (Figura. 4). Aquí destaca la
pared interna porque ella sirvió como el soporte donde sus antiguos moradores
grabaron varias figuras, a poca distancia del piso del abrigo, de tal manera
que son accesibles para su estudio. El ambiente interior es seco, pues no
existe humedad ni filtraciones de agua. El piso carece de restos que indiquen
alguna ocupación prehispánica pero para lograr una aproximación cronológica del
sitio es posible efectuar excavaciones hacia las inmediaciones de la cueva,
donde podría encontrarse algunos indicios de ocupaciones humanas vinculadas a
las actividades realizadas en la cueva. Su proximidad al rio debió ofrecer una condición vital para
el aprovisionamiento de agua por quienes peregrinaban a estos lugares.
Al
entorno del pueblo de Paucará, particularmente hacia el lado sur, aparecen una
serie de formaciones rocosas que llaman la atención porque se trata de tobas
volcánicas enhiestas que afloran en forma de conos desperdigados en el campo.
Además, por la misma orientación de la población surge una quebrada con
numerosos bloques dislocados y desparramados por
ANTIGUAS OCUPACIONES HUMANAS EN LA ZONA
Cuando
los españoles ocuparon la región de Huancavelica en el siglo XVI, registraron
que allí vivían por lo menos tres antiguos grupos humanos a quienes
reconocieron como de las etnias Angara, Tayacaja y Chocorvo. Los Angara
ocupaban los actuales territorios de las provincias de Acobamba, Huancavelica y
Angaraes (Jiménez de la Espada 1881: 143). Los Tayacaja ocupaban el territorio
de la actual provincia del mismo
nombre y la de Churcampa. Los
Chocorvo poblaron las actuales provincias de Castrovirreyna y Huaytará (Gonzáles
Carré 1976: 159). De acuerdo a esta distribución, el sitio de Tiopampa, por
estar localizado en los
territorios de la provincia de Acobamba, fue un espacio que correspondió a la
antigua sociedad Anqara. Desde luego que éstos Anqara fueron el resultado de un
largo proceso de desenvolvimiento humano a través de miles de años de
organización y manejo de su ambiente cuyos más remotos antecedentes son todavía
desconocidos.
La
tercera figura, muestra el brazo derecho doblado hacia abajo y el otro
hacia arriba; ambas piernas dobladas también hacia abajo. Mide 0.30 de altura
por 0.40 de ancho. El cuarto personaje mantiene idéntica posición que el
anterior pero presenta el tronco abultado con un ancho de 0.04 m.; tiene 0.30
de altura por 0.40 de ancho total. Entre ambos motivos se observa una pequeña
oquedad que los separa (Figura. 6a y b).
La
quinta imagen posee ambos brazos flexionados hacia arriba y el tronco es
lineal; mide 0.60 m de alto por 0.50 m de ancho. La sexta figura muestra el
brazo derecho doblado hacia arriba y el otro más o menos en posición
horizontal; mide 0.39 de altura por 0.54 m de ancho (Figuras.7a y b). Un séptimo
motivo grabado junto al anterior
está muy borroso.
Debido a que los motivos rupestres se encuentran al interior del pequeño abrigo rocoso y a cierta distancia del camino que se dirige a los pagos de Huayanay y al pueblo de Paucará no se encuentra a la mano de los transeúntes y por consiguiente hay, asimismo, escaso deterioro en ellos. No se observan drásticas alteraciones y podemos expresar que su estado de conservación es bueno, sin pintas, manchas o raspados contemporáneos. En cierta manera, el polvo y el ambiente algo oscuro del fondo de la cueva ha protegido la escena rupestre de cualquier elemento externo que lo afecte. Esta situación ha permitido el poco conocimiento que se tenía de este sitio, pues ninguna persona supo mencionarnos sobre su existencia.
Una
primera apreciación que tenemos sobre la naturaleza de los petroglifos de Tiopampa, es su relación con un sitio
próximo llamado Huallanca, localizado en la misma quebrada de Wichjana,
distrito de Paucará. En Huallanca, que en verdad es un complejo rupestre con
expresiones de pinturas y grabados de diferentes períodos, destaca un panel que
contiene también siete figuras
grabadas similares a las de Tiopampa, en la modalidad de petroglifos, pero expuestos
al aire libre (Figura. 8). Esta circunstancia sugiere que las figuras
lagartiformes de ambos sitios deben ser contemporáneos, porque incluso para diseñar la cabeza de las
figuras aprovecharon algunos hoyos naturales de la roca. También ambos conjuntos
guardan similitudes por cuanto presentan la misma configuración, es decir tienen las extremidades desplegadas, lo
cual indica que son diseños en
movimiento, como si estuviesen danzando. Consideramos también su semejanza porque guardan dimensiones
parecidas.
Difieren,
en cambio, porque en las figuras de Huallanca no se ha detallado el volumen del
cuerpo y tampoco se notan huellas de pintura negra como ocurre en el caso de
Tiopampa. De igual manera, éstas últimas, no están asociadas a pinturas, salvo una mancha rojiza que
aparece en la cueva. En cambio los petroglifos de Huallanca se encuentran
asociados a pinturas de diferentes colores y otros tipos de petroglifos como
los abundantes hoyos pequeñitos. De otro lado es importante considerar que estos
petroglifos podían ser vistos por los transeúntes debido al hecho de estar al
aire libre. En cambio los de Tiopampa no están expuestos al aire libre y no se
los puede observar sino ingresando a la cueva. Las condiciones de visibilidad
son distintas. La situación de visibilidad en este último caso es más
restringida en vista de encontrarse los grabados al fondo de la cueva.
Situación esta que debió generar una diferente conducta de los usuarios en estos lugares.
Sobre
la presencia de figuras
lagartiformes en varias partes del Perú, se ha expresado que: “Este tema
zoológico, dibujado de manera muy sencilla, casi como cruces a veces, está
representado en numerosísimas localidades petroglíficas: Cerro Mulato, El
Pongo, Acueducto de Cumbemayo, Santuario de Cumbemayo, Los Huabos, El Vagón,
Alto de la Guitarra, San Juan, Colcapampa, Chiprac, Retama, Pampa de las
Petacas, Rurupa, Sarcas, Toro Muerto, Miculla, Challatita y Quebrada de los
Boliches. Generalmente, dan la sensación de dibujos muy primitivos como trazados
por manos infantiles.” (Núñez Jiménez 1986: 60).
Observamos
en esta cita la mención al sitio de Rurupa, el cual se localiza en la margen
izquierda del río Huaytará, en la provincia del mismo nombre de la región de
Huancavelica. Núñez Jiménez anota que la técnica empleada es de tallas
superficiales para representar figuras humanas exageradamente esquemáticas,
cuadrúpedos como el camélido, figuras lagartiformes, cruces y solares (Núñez
Jiménez 1986: 245). Adjunta calcos de tales motivos entre los cuales se
distingue la figura 1921 con la representación de lo que sería un diseño
antropomorfo lagartiforme con un brazo en posición horizontal y el otro llevado
a la cintura. Tiene las piernas cortas abiertas que culminan en pies tridígitos
y un largo apéndice entre las piernas con otros dos cortos apéndices a los
lados. Otra muestra, la figura 1922, exhibe otro lagartiforme, entre un
conjunto de otras figuras, con los brazos y piernas extendidas que rematan en
manos con tridígitos. Rurupa,
entonces, es un ejemplo que guarda algunas similitudes con los diseños del
presente estudio.
El
rasgo de la presencia de las manos con tridígitos es, de igual manera, un
aspecto que se dio en varias sociedades del mundo andino como también a nivel
de todo el planeta. Grabar o pintar solo tres dedos ya da la idea de los dedos
completos de la mano frente a ser solo dos o uno y así lo concibieron los seres
humanos de tiempos milenarios. Los pobladores antiguos de la zona andina de
Huancavelica no escaparon a dicha idea de representación de los tridígitos
A
decir verdad, las figuras de Tiopampa tienen relación con muchas
representaciones que aparecen en el mundo andino y en otras latitudes de la
tierra donde se observan diseños similares denominados como lagartiformes,
porque esa es la visión que ofrecen al observarlas actualmente. Pero en el caso
de Tiopampa el rostro redondeado de las figuras con dos ojos notorios sugiere
corresponder a diseños lagartiformes antropomorfos que no ocurre en otros sitios donde tienen la cabeza de
forma triangular o exagonal,
motivo por el cual parecen asociarse a verdaderas figuras de reptiles. Aquí, es interesante anotar que figuras
de lagartos y lagartiformes se presentan claramente en los petroglifos de Boca
Cachimayo (Hostnig 2008), pero todos con las extremidades en la misma posición.
En Tiopampa todas las figuras se hallan en posición vertical pero
cambian en cuanto a la disposición de las extremidades dando señal, como ya lo
anotamos antes, de una escena en claro movimiento. No expresan entonces una
actitud de reptar sino de plena exaltación corporal.
No
hemos observado ningún tipo de material arqueológico en el piso del abrigo de
Tiopampa, lo cual sugiere que no fue un refugio destinado para una actividad humana
permanente. Esta situación nos indica que se trata de un lugar probablemente
destinado a algún tipo de culto religioso. El hecho de estar ubicado el abrigo
en una quebrada que une las
partes altas y bajas de la zona de Paucará puede refrendar que el abrigo
cumplió un rol de descanso o paradero ritual para quienes transitaban por el
único camino de dicha quebrada en tiempos antiguos. Actualmente las personas que viajan por dichos
lugares siguen utilizando el camino de esta quebrada para desplazarse
justamente de los pueblos o localidades a mayor altura hasta los más bajos. Pero
si no ingresan a la cueva no lograr visualizarlos como sí ocurre para el sitio
próximo de Huallanca por estar aquí al aire libre. Si bien no hemos observado
otros restos arqueológicos en la cueva, en cambio en los espacios próximos a la
quebrada, hacia los pastizales y lugares de cultivo aparecen en superficie apreciables
muestras de fragmentos de cerámica. Estos fragmentos indican ocupaciones
humanas que se pueden atribuir a los períodos denominados Intermedio Temprano
(siglos I al 500 d.C.) e Intermedio Tardío (Siglos X al XV d.C). los cuales
localmente se asignan a los estilos cerámicos Caja y Coras. Esta circunstancia
nos permite afirmar que el sitio de Tiopampa puede vincularse a uno de estos períodos pero cuya filiación
cronológica definitiva podrá señalarse cuando se practiquen excavaciones
arqueológicas hacia las inmediaciones de la cueva. Pero señalamos de antemano
que la iconografía que muestran los estilos cerámicos locales antes señalados no registran la
presencia de figuras lagartiformes. Esta situación nos hace sospechar que tal vez el sitio de
Tiopampa puede corresponder a tiempos del Precerámico andino.
Fuera de esta accidentada quebrada los
terrenos próximos son algo llanos y muchos en declive pero en ellos se practican cultivos
especialmente de papa y cebada. El riachuelo que discurre por ella es una
fuente de agua constante para su aprovechamiento. Aunque no lo observamos
durante las exploraciones, el ambiente es propicio para la presencia de
roedores andinos como la vizcacha y aves menores de altura. Además, a la vera del riachuelo se extiende un camino tradicional que une a los
sectores altos con los bajos del distrito de Paucará. Tanto estas condiciones
como la singular configuración de la quebrada debieron influir para que las gentes antiguas de esta zona le
otorgaran alguna importancia como para documentar en la roca los símbolos de
sus ideas que ahora intentamos definir. Los transeúntes ancestrales por esta
depresión geográfica debieron haber realizado algún tipo de ritual frente a la
escena de las figuras grabadas
Para
la región peruana de Huancavelica no hemos observado, por el momento, paneles
aislados con la sola representación de figuras lagartiformes, salvo las que
aparecen en el sitio de Huallanca, localizado en la misma zona. Si bien existen
algunas muestras de sitios con petroglifos en Huancavelica, pero éstos son de
diferente configuración. Esto quiere decir que los de Tiopampa corresponden a
un estilo diferente Aunque se observan evidencias
de petroglifos en una zona próxima
a la ciudad de Acobamba, capital de la provincia del mismo nombre, pero éstos no
guardan similitud con las del presente informe.
Debemos
manifestar que sería prematuro asignar a los petroglifos de Tiopampa una
cronología definida, sin tener las evidencias que la apoyen. No se ha excavado en el lugar como tampoco se
han encontrado asociaciones de algunos restos sean cerámicos o líticos que nos
puedan auxiliar en su respectiva datación exacta. No obstante, afirmamos su
autenticidad como expresiones estéticas y probablemente rituales y religiosas realizadas
por las sociedades que habitaron
la región huancavelicana de Paucará en tiempos preincaicos.
Finalmente
un dato que queremos añadir se refiere al hecho de ser siete las figuras de la
cueva de Tiopampa como también las del sitio vecino de Huallanca, aspecto que sugiere
varias interpretaciones sobre el significado que le pudieron asignar en tiempos
arcanos. Podría pensarse en la simbolización de las pléyades o las
siete cabrillas porque algunos cronistas mencionan que los pueblos las tenían
en el corpus de sus ideas religiosas, los siete colores del arco iris u otras
ideas con respecto a ese número de figuras, las cuales fueron observadas desde
tiempo inmemorial. Desde luego que es arriesgado opinar de esta manera pero uno
puede estar tentado en señalar estas coincidencias y recurrencias. De otro
lado, si los largos apéndices observados entre las piernas de las figuras, representan órganos sexuales masculinos, podríamos
pensar, tal vez, que el sentido del panel grabado habría sido la simbolización
de la fertilidad. Profundizar actualmente
en el pensamiento que quisieron expresar sus remotos autores resulta aún
riesgoso hacerlo en esta primera aproximación a su estudio. Se requiere un
mayor número de evidencias similares como también de investigaciones más
rigurosas para poder formular propuestas que se acerquen con mayor precisión al
significado y uso del sitio.
Debemos
señalar también que un aspecto que lo diferencia del sitio de Huallanca
próximo, es el hecho de que los grabados de Tiopampa están prácticamente
escondidos con poca visibilidad para los transeúntes. En cambio los de
Huallanca se hallan al aire libre y pueden ser notados por los transeúntes si
recorren por la margen izquierda del río. Actualmente el camino entre Paucará y
los terrenos de Huayanay y Chopcca ocurre por la margen derecha del río y así
fue y es tradicional hasta el presente. Se produce de esta forma un panel al
aire libre y otro con escasa visibilidad en la misma ruta o quebrada. Tal vez esta
circunstancia obedecía a la diferenciada funcionalidad de ambos paneles que
aunque distanciados representaban la misma creencia en su condición de símbolos
ideados por sus ancestrales gestores. Además, los de Huallanca están asociados
a otros tipos de motivos sean pintados o grabados, lo cual no ocurre en el caso
de Tiopampa Pero es
posible que sus creadores hayan distinguido la razón de haber realizado las
estructuras iconográficas de siete
figuras al aire libre y otras siete figuras al interior de una cueva en lugares
más o menos próximos, porque sus autores entendían a quienes estaba dirigido el
pensamiento o mensaje grabado en la roca. Mensaje que aún permanece misterioso
a nuestra visión actual pero que intentamos registrarlo como expresión que
puede apoyar futuras investigaciones.
1. El sitio identificado es un auténtico lugar arqueológico de acuerdo a sus peculiares
características, a la similitud de su emplazamiento con otras cuevas o abrigos
donde también los antiguos grupos humanos andinos dejaron grabaciones rupestres.
Casos similares en cuanto al uso de cuevas se realizaron, asimismo, en otras
partes del mundo. Pero aquí, se trata de grabados pintados que tal vez testimonian
un lugar sagrado en su tiempo.
2. La quebrada por donde discurre el
riachuelo de Paucará y el camino adyacente que une a las partes altas y bajas
de distrito es y fue un sector de pasaje y uso permanente por las comunidades
que habitan la zona. Esta circunstancia debió ser un factor para que se
eligiera la cueva como un lugar aparente a plasmar las expresiones
iconográficas ancestrales disponibles a los transeúntes de la quebrada antes
mencionada.
3. La expresión dinámica de los siete iconos grabados sugiere la ejecución de una danza y si el apéndice entre las piernas es
una magnificación del pene se puede pensar que la escena corresponde a una
expresión vinculada al culto de la fertilidad.
4.
El panel de petroglifos de Tiopampa, a nivel regional, tiene semejanza estilística
con los petroglifos de Huallanca localizado en la misma cuenca de Paucará pero
que difieren por que este último se encuentra al aire libre. Esto indica que
deben ser contemporáneos y señala posiblemente la presencia de una nueva tradición rupestre en la
sierra central del Perú. En ambos sitios se expresa un estilo definido en la
zona de acuerdo a la técnica del grabado, a la estructura iconográfica de los
diseños y el estilo esquemático que ostentan. La escena de Tiopampa debió ser
ejecutada en un solo momento o en escasas sesiones, pues no se aprecia
superposición alguna en los diseños.
5. No se ha podido establecer una cronología relativa ni, desde luego, absoluta
por falta de asociaciones en el sitio, y por la carencia de estudios de
petroglifos en la región que pudiesen apoyarnos para establecer un cálculo cronológico definitivo.
6.
Se requiere efectuar mayores investigaciones arqueológicas orientadas
a identificar nuevos estaciones rupestres con petroglifos que sirvan al
establecimiento de una sistematización que con mayor seguridad permita tratar
aspectos relacionados con la cronología, el uso y la tradición estilística a la
cual corresponden.
7.
Tiopampa merece una protección adecuada para evitar su destrucción pues podría ocasionar la pérdida de
una de las genuinas expresiones del arte y la estética ancestral nativa ocurrida
en el territorio de los Angaraes o antiguos pobladores de la región andina de Huancavelica. Las
ideas plasmadas en los petroglifos expresan la simbolización de algunos
aspectos del antiguo pensamiento
religioso regional.
—¿Preguntas, comentarios? escriba a: rupestreweb@yahoogroups.com—
Cómo citar este artículo: Ruiz Estrada, Arturo. Los petroglifos de Tiopampa, Paucará (Huancavelica).
En Rupestreweb, http://www.rupestreweb.info/tiopampa.html 2013
REFERENCIAS
CARDICH, Augusto
1964 Lauricocha.
Fundamentos para una Prehistoria de los Andes Centrales. Buenos Aires.
GONZÁLES CARRÉ. Enrique 1976 Arqueología en la Región de los Chocorbos. En
Lorenzo Huertas Vallejo y otros. La revisita
HOSTNIG, Rainer; 1999 El Arte Rupestre del Antiguo
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2005 Arte
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Tecnología, Lima.
HOSTNIG, Rainer; Mathias Strecker y Jean Guffroy (eds)
2007 Actas
del Primer Simposio Nacional de Arte Rupestre (Cusco, noviembre 2004).
IFEA-IRD. Lima.
NUÑEZ JIMENEZ, Antonio
1986 Petroglifos
del Perú. Panorama Mundial del Arte Rupestre. Vol 1. La Habana, Cuba.
PULGAR VIDAL, Javier
Geografía del Perú. PEISA.
Lima, Perú.
RUIZ ESTRADA, Arturo
2000 Quillamachay:
un centro de arte rupestre en Acobamba,
Huancavelica. Arqueología y
Sociedad Nº 13. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Museo de
Arqueología y Antropología. Lima.
2010 Tiopampa:
petroglifos en la región de Huancavelica. Resúmenes. IV Simposio Nacional de
Arte Rupestre. Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga. Ayacucho.
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