El efecto del tizado sobre petroglifos en Republica Dominicana

Domingo Abreu Collado abreudomingo@gmail.com Enc. División de Espeleología, Secretaría de Estado de Medio, Ambiente y Recursos Naturales y Presidente del Espeleogrupo de Santo Domingo, Inc. República Dominicana.

Cuando hace algunos meses estuvo en el foro de RUPESTREWEB el tema del tizado sobre petroglifos estuve tentado a escribir sobre algunas cuevas cuyos grabados fueron tizados en distintas épocas, así como sus resultados a la fecha. Ocupaciones de diversa índole me distrajeron de ese propósito. Pero como se presenta de nuevo la ocasión no voy a desperdiciarla.

A principios del año 2003 estuvimos trabajando varias cuevas de un conjunto localizado en un paraje de la provincia San Pedro de Macorís, a 45 kilómetros de Santo Domingo, nuestra ciudad capital. Se trata de 69 cavidades, de las cuales 22 tienen manifestaciones rupestres. Cuatro de estas cuevas habían sido reportadas anteriormente: Boyrie Moya, 1960; Morbán Laucer, 1967 y 1969; Veloz Maggiolo, 1974 y Pagán Perdomo, 1978.

Una de esas cuevas, con 45 petroglifos, les fueron tizados la mayor parte de sus grabados en 1969. Aparentemente, la tiza –que es sulfato cálcico o una mezcla de éste con carbonato de calcio– recuperó algunas de sus características químicas al contacto con la roca y concrecionó sobre los petroglifos, con una diferencia, se hizo tan dura y resistente a la remoción como la roca misma. A juzgar por la fecha escrita en la cueva (1969), le tomó concrecionar 34 años, por lo menos hasta que la encontramos. Es posible que el concrecionamiento de la tiza haya ocurrido con menos tiempo. (Ver fotos adjuntas).

 

   
 


Podríamos aceptar que los rupestrólogos de los años 60 (y quizás 70) no tuvieran información sobre el daño que podrían ocasionar. Pero ya en los años 80 este daño se conocía y se había tipificado como severo (Ver Bednarik 1979, 1988 y 1990).

Uno de los elementos de la naturaleza que con más facilidad recupera sus condiciones físico-químicas originales es el carbonato de calcio (CaCO3), siempre y cuando se reproduzcan las condiciones naturales que le dieron origen: presencia de calcio, carbono y humedad, que normalmente se encuentran en abundancia principalmente en el trópico.

     
 


Un cuarto elemento que debe estar presente es el tiempo, y ya se sabe que éste influenciará en su recomposición manifestando tendencias hacia la calcita, la aragonita y la dolomita. Un quinto elemento, la presión, nos dará como resultado al mármol y sus variantes jaspe, sílex, ópalo, etc. Sin este quinto elemento tendremos depósitos mezclados de calcita, aragonita y limolita que nos darán travertinos de diferentes texturas y colores. Para saber de esto basta con pasearse por la Espeleología, sin ser necesariamente especialistas en Geología, Mineralogía o Petrología.

     
 


Para el caso que nos ocupa la investigación tendría que dirigirse al tiempo que necesita la tiza para concrecionar o adquirir la solidez de la caliza. Es decir, pasar de dureza 2 a dureza 3 (escala de Mohs). Pero si ya tenemos que éste es uno de los daños que puede ocasionar el tizado ¿porqué poner en duda todavía esa posibilidad?

Un libro publicado en nuestro país, República Dominicana, en el año 2003, recoge una muestra de los cientos de petroglifos tizados por su autor para la ilustración de su libro. Nos referimos al libro

“El Arte en la Penumbra”, del señor Adolfo López Belando, a quien hemos visto también recientemente escribiendo en Rupestreweb, sobre el tizado de petroglifos, incluso sugiriendo

Debemos procurar no publicar petroglifos resaltados siempre que se pueda. Si solamente contamos con la foto del petroglifo resaltado debe ponerse una nota sencilla en la publicación avisando que esta práctica ya no es aceptable, aunque lo fue hasta hace pocos años. Igualmente se debe apuntar en la foto que se realizó antes de que los investigadores decidiéramos abandonar este sistema de trabajo”.

Sin embargo, es una práctica que el señor López Belando no ha abandonado. Pero además siempre ha estado advertido sobre este daño, tanto por autores locales como internacionales.

 
     
 


En varios de nuestros trabajos periodísticos sobre cuevas entre los años 1991 y 2007 –publicación semanal “País Bajo Tierra” en los periódicos El Nacional y HOY– llamamos la atención sobre el problema de la reproducción del arte rupestre, específicamente sobre el uso de materiales directos sobre estas manifestaciones indígenas, por lo que no era ignorado el daño a que se exponían los petroglifos al utilizar tiza para resaltarlos.

Pero si se quiere mayor profesionalidad para esta advertencia sobre el uso de tiza, está el libro de Pierre Vidal, “El Arte Rupestre en Peligro”, auspiciado por la UNESCO y publicado en el año 2001.

 



 

Pero no es solamente el uso de tiza. En una visita a las Cuevas de Padre Nuestro, en Bayahibe, costa noreste de la República Dominicana, le oímos decir a un supuesto investigador asociado al señor López Belando que según los últimos adelantos del relevamiento rupestre se aceptaba el uso de harina de trigo para cubrirlos y fotografiarlos, y ese era su “método”. Evidentemente, dicho “investigador” ignoraba la característica ácida de la harina de trigo y el potencial ácido que desarrolla dependiendo de la presencia microbiana.

De todas maneras es importante que el tema del tizado haya salido a relucir otra vez, puesto que insistir en ello puede alguna vez hacer desistir a estos “investigadores” de tan malsana práctica.

Adjunto algunas fotos de petroglifos tizados por el propio autor y publicadas en el libro “El Arte en la Penumbra”, del señor Adolfo López Belando.

¿Preguntas, comentarios? escriba a: rupestreweb@yahoogroups.com

 

Cómo citar este artículo:

Abreu Collado, Domingo. El efecto del tizado sobre petroglifos en Republica Dominicana. En Rupestreweb, http://www.rupestreweb.info/tizado.html

2010