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SOBRE EL NOMBRE DEL SITIO La denominación del sitio corresponde a una palabra cuyo origen pertenece al idioma quechua, pues “Mashu” significa murciélago y “Machay” se traduce como cueva en el idioma castellano. Su traducción sería entonces como cueva del murciélago debido a la frecuente presencia de estos animales por la zona. La influencia del idioma quechua fue ostensible en el área de Chachapoyas desde tiempos prehispánicos hasta el presente. Varios pueblos actuales del departamento de Amazonas practican aún el idioma quechua pero en realidad va en proceso de extinción total debido a que las personas ancianas ya no lo practican con frecuencia. Algunos pueblos del Alto Imaza, de La Jalca y de la provincia de Luya son ejemplos de la presencia del idioma quechua. Hemos dado al abrigo rocoso el nombre de Mashumachay debido a la existencia de una cueva vecina con esa denominación (Fig.3), en vista de no haber obtenido la que debió tener en tiempos antiguos.
HUANCAS El distrito de
Huancas existe como población desde tiempos prehispánicos, pues en su
territorio se encuentra el sitio de Cancharín que data del Período Intermedio
Temprano. Se desconoce aún el proceso de ocupaciones humanas posteriores pero
finalmente sabemos que se produjo la presencia de grupos de mitimaes, en la
condición de deportados humanos procedentes del valle del Mantaro, actual
departamento de Junín, hacia la zona de Chachapoyas. En efecto, durante el
gobierno del soberano cusqueño Huayna Capac se dispuso dicho traslado con la
finalidad que los mitimaes huancas sirviesen a las huestes incaicas acantonadas
en la localidad de Levanto. Para el cumplimiento de tal disposición se les
otorgó oficialmente territorios cuyos límites constituían espacios
comprendidos entre el río Sonche y las estribaciones de las montañas de
Pumaurco. En dichos terrenos, los huancas cumplían tareas agrícolas para su
propio sustento y para el abastecimiento al mencionado pueblo de Levanto ya
ocupado por los incas. Pero los huancas no solo estaban destinados para
producir alimentos sino también a servir como combatientes junto a las tropas
incaicas quienes proseguían sus conquistas hacia más al norte de la región de
Chachapoyas, especialmente contra los indios de Luya que resistían a la
conquista del gobierno del Tahuantinsuyo. Es bajo la avanzada incaica que se
habría construido un sistema defensivo de varios conjuntos arquitectónicos
denominados pucaras que hoy yacen aún semi-destruidos al entorno del pueblo y
el camino (Fig. 4) que se dirigía hacia territorios de más al norte del departamento
de Amazonas (Ruiz s.f). Pasados los procesos políticos de la invasión incaica
y española, el pueblo de Huancas logró su reconocimiento, ya en tiempos
republicanos, como distrito de la moderna provincia de Chachapoyas (Fig.5). Actualmente,
la población destaca en la producción de artesanía como una actividad principal
de su vida cotidiana dedicada fundamentalmente a la fabricación de objetos de
alfarería, tarea en la que se desempeñan únicamente las mujeres (Fig. 6)
(Chirinos 2005).
En el piso del abrigo se observa restos de pequeñas construcciones en escombros (Fig. 7) y semienterradas que debieron ser utilizadas como recintos o tumbas. Junto a ellos observamos algunos fragmentos de cerámica (Fig. 8a-b) cuyas características tienen relación objetos del tipo Kuélap Pulido que es diagnóstico de la fase denominada Cancharín que ha sido identificada en la Fortaleza de Kuélap en la primera etapa de ocupación de este centro arqueológico correspondiente al Período Intermedio Temprano. Dicho estilo cerámico se distingue porque revela vasijas con la superficie pulida de color rojo o gris oscuro en algunos casos con diseños lineales de color rojizo (Ruiz 2009: 95). Dicho estilo resalta por tener la superficie bien pulida sea de color rojizo, crema o negro con diseños especialmente geométricos así como ocurre la pintura negativa. En el caso de Mashumachay solo distinguimos fragmentos con la superficie de color negro y rojo.
Además, fuera del abrigo y a poca distancia se distingue entre la maleza algunos muros que corresponden a recintos circulares construidos en espacios de fuerte pendiente (Fig.9) y cuya presencia es frecuentes en otros abrigos con expresiones rupestres de las provincias de Chachapoyas y Luya.
LAS PINTURAS En realidad, los motivos que aparecen en el abrigo son escasos y ellos se localizan solo en el techo por cuya razón no están al alcance de una persona. Ellos se plasmaron sobre un soporte rocoso de arenisca. Las dimensiones de las figuras no exceden los 0.30 m. de altura y ancho. Solo se aprecian siete figuras de carácter antropomorfo y geométrico todas generalmente de color rojo y se hallan alineadas más o menos en forma horizontal (Fig. 10). Mirando de izquierda a derecha aparecen primero tres rayas verticales junto a una espiral. Luego se nota una figura antropomorfa de cuerpo triangular y la cabeza sobre una base de color blanco, cuello definido, dos ojos circulares pequeños, carece de brazos y tiene las piernas abiertas que denotan movimiento. Continúa otra figura en posición frontal, de trazo lineal con los brazos levantados y las piernas abiertas como para indicar movimiento. Esta denota un ribete de color blanco. Luego aparece una figura muy esquemática que interpretamos ser un antropomorfo de cuya cabeza triangular se proyectan líneas verticales. La sexta figura representa un antropomorfo con la cabeza circular en la que se detalla, con simples puntos, los ojos y la boca, posee cuello y tiene los brazos y las piernas abiertas como para indicar movimiento (Fig. 11). El último motivo muestra la representación de una rueda con círculo interior del cual se proyectan ocho rayos. De modo general las figuras no son detallistas y todas difieren entre sí. Aparte de los siete motivos no se observa otros elementos como petroglifos por ejemplo u otras figuras de color diferente.
Si se comprobase
la asociación de las pinturas con los fragmentos de cerámica identificados en
el piso del abrigo, podría sugerirse que el arte rupestre de Mashumachay corresponde
al Período Intermedio Temprano (siglos IV a.C. al V d.C.). , tiempo en el cual
pudo haberse ejecutado los motivos rupestres. De todas maneras dichos
fragmentos evidencian la ocupación del abrigo en el Período antes mencionado.
Es posible que posteriormente este lugar haya sido utilizado como un cementerio
para lo cual se habrían construido las estructuras hoy en escombros en vista
del carácter sagrado del sitio. Será solo las investigaciones mediante
excavaciones in situ el procedimiento que puede aclarar el asunto cronológico
referido a las pinturas en tanto se encuentren evidencias que se las vinculen. CONSIDERACIONES GENERALES El hecho de que las pinturas fueron realizadas en el techo del abrigo sugiere que se debieron utilizar soportes para poder plasmarlas a esa altura. De modo general, prima en ellas la monocromía y dos figuras aparecen delineadas también con el color blanco, situación que permite señalar su parecido con las pinturas del abrigo rocoso próximo de Huaytapallana en el distrito de Huancas así como también con las pinturas de La Laguna de los Cóndores (Guillén 2002) y varios sitios de la provincia de Luya (Koschmieder 2011) o aquellas identificadas por Keit Muscutt en la cueva de Osiris (Muscutt 1989) y de modo general en la parte sur de la provincia de Chachapoyas (Schjellerup 2005:327). Es decir Mashumachay se inscribe dentro de la tradición pictórica regional que dio mayor importancia al color rojo con variados matices. Podemos intentar colegir la cronología por el hallazgo de varios fragmentos de cerámica en el piso del abrigo. Estos fragmentos corresponden al estilo denominado Cancharín cuyas características son semejantes a las muestras identificadas en la Fortaleza de Kuélap durante la primera etapa de ocupación de este complejo y por ende pertenecen al Período Intermedio Temprano (Ruiz 2009). El estilo Cancharín deriva su nombre del sitio homónimo localizado en actual distrito de Huancas donde se observó por primera vez materiales cerámicos cuyos rasgos revelaron su correspondencia al período aquí mencionado. No existe presencia en Mashumachay de cabezas flotantes como suele ser frecuente en otros sitios del mismo distrito de Huancas, tal es el caso de Huaytapallana (Ruiz 2010) o en aquellos lugares de la misma provincia de Chachapoyas informados por Keith Muscutt de la cueva de Rio Petaca (Muscutt 1987). Es también ostensible la existencia de figuras que representan cabezas trofeo en el arte rupestre de la vecina provincia de Luya (Aguilar Torres 1997, Koschmieder 2011). Comunidades vecinas de tiempos modernos del mismo departamento de Amazonas estuvieron practicando la costumbre de obtener cabezas trofeo como sucedió con los pueblos Jíbaros de la vecina provincia de Condorcanqui. Esta circunstancia nos inclina a expresar que Mashumachay precede, desde el punto de vista cronológico, a los sitios antes señalados pues éstos se hallan involucrados en el Período Intermedio Tardío (Siglos X al XV d.C), tiempo en el cual se dieron problemas de conflicto en la región reflejados en las cabezas pintadas o grabadas que, como ya lo enunciamos antes, no aparecen en el sitio aquí estudiado. Tampoco se observan dibujos de cuadrúpedos que en algunos casos representan camélidos u otros mamíferos locales. Las mismas imágenes antropomorfas de Mashumachay se hallan perfiladas sin ningún detalle de vestuario como algunas del sitio de Juanitapunko de la provincia de Luya (Aguilar Torres 1997) o también del valle de Chinchipe (Bueno y Lozano 1982), detalle que es más bien frecuente en algunos centros de arte rupestre de la provincia de Luya correspondiente al Período Intermedio Tardío, y de igual manera en el complejo rupestre de Tambolic de la provincia de Utcubamba, donde aparecen claramente antropomorfos con diferentes vestidos. En vista de la presencia de restos de construcciones en el piso del abrigo que posiblemente se trate de tumbas, sugiere que el sitio pudo haber sido un ambiente de especial significación en tiempos antiguos por cuya razón fue elegido posteriormente para el ritual de la inhumación. La asociación de tumbas con pinturas rupestres suele ocurrir frecuentemente en la zona sur del departamento de Amazonas como lo muestran los sitios registrados por Keit Muscutt (Muscutt 1987, 1989), la misma Laguna de los Cóndores (Guillén 2002:359) y en varios lugares de la provincia de Luya (Koschmieder 2011, 2012) tal como se aprecia también en los conocidos abrigos de los acantilados de Revash (Hohmann 2005). Por otro lado, la identificación de varios edificios circulares construidos de piedra y barro fuera del abrigo de Mashumachay nos hace pensar que estos recintos fueron ocupados por quienes estarían dedicados al culto funerario o a rituales privados realizados allí, por cuanto el lugar se halla emplazado entre riscos y abismos que no facilitan un tránsito cotidiano. Consideramos que las pinturas no fueron hechas por los mitimaes Huancas, en vista que éstos recién hicieron presencia a partir de la conquista de los incas y porque además la alfarería observada en el abrigo, tienden a indicar más bien contemporaneidad con el estilo Cancharín del Período Intermedio Temprano. Por otro lado, de acuerdo a la tardía presencia de los mitimaes Huancas en Chachapoyas, es decir a partir del gobierno de Huayna Capac, ellos tenían aún poco arraigo al nuevo ambiente regional, como para considerarlos autores de las pinturas rupestres. Por esta circunstancia creemos que los autores del arte rupestre de Mashumachay correspondió a los antiguos pobladores que ya ocupaba estos territorios antes de la presencia incaica que bien pudieron ser contemporáneos a los ocupantes de Cancharín o los ancestrales Chachapoya. Las siete
figuras podrían ser la simbolización de algunos astros si consideramos que el
círculo con rayos internos ha sido admitido como posible cuerpo celeste, tal
vez la luna o la estrella, según las hipótesis interpretativas realizadas para
el arte rupestre de la provincia de Luya (Koschmieder 2012:138). Las tres
figuras que señalamos como la representación de seres humanos responden al
estilo utilizado para esta simbolización en varios sitios de las provincias de
Chachapoyas, Luya, Utcubamba y Bagua donde apelaron solo a líneas simples sin
mayores detalles para simbolizarlos. Difieren, sin embargo, de las figuras más
complejas de la provincia de Luya, donde en varios casos aparecen incluso
vestidas o portando objetos y armas. Pensamos por ello que las figuras humanas
de Mashumachay no reflejan entonces situaciones bélicas sino actividades en
movimiento no agresivas pues muestran las extremidades desplegadas como si
fueran de orantes o danzantes. El motivo de la espiral que aparece junto a las
tres rayas y los motivos antropomorfos, es una figura frecuente en el arte
rupestre de la vecina provincia de Luya y también en la de Chachapoyas y como
se ha opinado recientemente, estaría asociado al mundo ancestral y la
fertilidad
(Koschmieder 2012:147). CONCLUSIONES Del estudio realizado en Mashumachay y su entorno hemos podido verificar que pese a ser un abrigo rocoso con escasas representaciones rupestres, viene a constituir un nuevo centro arqueológico auténtico que incrementa el inventario de arte rupestre del departamento de Amazonas. El hecho de que las pinturas estén más o menos alineadas en un orden de varias figuras antropomorfas centrales no semejantes y en actitud dinámica, flanqueadas por motivos geométricos, estaría indicando un simbolismo preciso para su tiempo. Por otro lado, llama la atención que sean solo siete figuras y todas de diferentes formas, lo que hace pensar en que cada una debe estar simbolizando un determinado aspecto de sus creencias. En otras sociedades del mundo se ha dado diversas interpretaciones al hecho de la presencia de siete motivos. Son quizá la representación de las siete cabrillas que se observan en el firmamento? Si esto fue así estaríamos presentes ante un calendario antiguo que regía las actividades cotidianas del grupo humano que habitaba al entorno del sitio. Pero debemos advertir, que, en rigor, nuestra opinión no refleja necesariamente el pensamiento graficado en la roca de Mashumachay por quienes los plasmaron antiguamente. Las asociaciones de las pinturas con la cerámica identificada en el sitio podrían hacer retroceder su antigüedad al Período Intermedio Temprano dentro del cuadro cronológico de las sociedades prehispánicas regionales, esto es, a un tiempo comprendido entre los siglos V a.C. al V d.C. En una primera etapa de ocupación el sitio debió haber tenido una importancia sagrada razón por la cual se plasmaron allí las pinturas rupestres La presencia de restos de recintos construidos de piedra y barro en el piso del abrigo de Mashumachay sugiere que el sitio pudo ser usado posteriormente como un lugar de carácter funerario, localizado justamente al pie de las pinturas rupestres. Las pocas construcciones circulares fuera del abrigo pudieron funcionar como residencia de personas dedicadas al culto funerario si se prueba que los muros del mencionado piso del abrigo son tumbas. Sin embargo, queda como tarea necesaria practicar excavaciones metódicas en el sitio para definir y aclarar la antigüedad y el proceso de la realización de las pinturas. La puesta en uso
social de Mashumachay y los otros centros de arte rupestre localizados al
entorno de los pueblos de Huancas y Chachapoyas deben constituirse en
atractivos que los beneficien económicamente al integrarse a un nuevo circuito
turístico. AGRADECIMIENTOS Debo expresar mi especial agradecimiento al señor Ricardo Soplín Flores con quien exploramos las pinturas rupestres del distrito de Huancas.
—¿Preguntas, comentarios? escriba a: rupestreweb@yahoogroups.com—
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS AGUILAR TORRES, Newman. BUENO MENDOZA, Alberto y Anselmo
Lozano Calderón. CHIRINOS, Ricardo; Margarita Lira
y Rosa Puscan. GUILLEN, Sonia. HOHMANN, Hasso. HOSTNIG, Rainer. KOSCHMIEDER,
Klaus. 2011. Arte rupestre en la Provincia de Luya, Departamento de Amazonas. Revista del Museo de Arqueología, Antropología e Historia. 12. Universidad Nacional de Trujillo. Facultad de Ciencias Sociales. Trujillo. MUSCUTT, Keith. 1989 Cueva de Osiris: A Pictograph Site in the Peruvian Amazon. In Rock Art Papers 6. K. Hedges, ed., San Diego Museum Papers 24: 107-1110. RUIZ ESTRADA, Arturo. 2010. Huaytapallana: arte rupestre de Chachapoyas. Revista del Instituto de Investigaciones Sociales, Vol. 14, N° 24. UNMSM. Lima-Perú. s/f Huancas en la Historia de Amazonas. Inédito. SCHJELLERUP, Inge. |